Este 25N la extrema derecha no nos va a callar 83 mujeres y tres menores han sido asesinadas por violencia machista en lo que va de año, y aumentan considerablemente las violaciones en manada.

Cristina Simó Alcaraz. Secretaria Área Feminista del PCE 25/11/2019

Este 25 de noviembre se enmarca en un contexto terrible para la integridad de las mujeres. En lo que llevamos de año, en España hemos visto un considerable aumento de denuncias por violaciones en manada y hemos sufrido una justicia patriarcal que nos cuestiona y no nos cree, sometiéndonos a una doble victimización. El feminicidio se ha cobrado 83 mujeres que han sido asesinadas además de tres menores, también víctimas de violencia machista.

Pero esta lamentable situación no viene aislada, el contexto político actual no visibiliza que la situación de violencias que sufrimos muchas mujeres en España y a nivel internacional vaya a decrecer.

Los discursos fundamentalistas de los gobiernos ultra neoliberales de Brasil y Chile o del gobierno golpista de Bolivia tienen un denominador común: el odio hacia las mujeres. En Chile las mujeres han sido violadas por la policía militarizada cuando se manifestaban por mejorar sus condiciones de vida. En Bolivia las mujeres campesinas y sus hijos e hijas han sufrido desde el 8 de noviembre la más dramática violencia ejercida contra ellas por parte de grupos criminales, bajo la dirección de las fuerzas fascistas que perdieron las elecciones presidenciales.

Hemos visto recientemente el intento en Brasil de arrestar con falsas acusaciones a la expresidenta Dilma Rousseff. En Ecuador tras el escenario de abusos a los derechos humanos cometidos en las recientes protestas ciudadanas, hemos visto la detención arbitraria e injusta de Paola Pabón, Prefecta de la Provincia de Pichincha y la desproporcionada medida de privarla de su libertad.

Las mujeres estamos en el punto de mira por nuestras reivindicaciones y el modelo de sociedad que aspiramos. Un modelo que sitúa la vida en el centro, que confronta totalmente con el rol de la mujer y la familia patriarcal que la extrema derecha defiende.

Cuanto más alzamos la voz las feministas, más violencia machista genera la extrema derecha sobre nosotras, porque nos quieren calladas y sumisas. Porque con el feminismo su chiringuito peligra.

Porque todos los trabajos de cuidados que hacemos las mujeres gratis e invisibilizado se los apropia el sistema sin ningún reconocimiento y sin ninguna remuneración.

En España, tras las últimas elecciones generales, VOX que ya gobierna con PP y C’s en dos comunidades autónomas (Andalucía y Madrid) ha crecido a 52 escaños y se ha fortalecido de tal manera que los primeros disparos de nuevo se han dirigido sobre la vida misma de las mujeres.

En el Parlamento de Andalucía, el trifachito (PP, C´s, VOX) ha puesto en cuestión las políticas públicas contra la violencia de género, intentando popularizar el término violencia intrafamiliar para invisibilizar las violencias machistas y el patriarcado.

Los del trifachito han atacado al sistema público educativo, acusándolo de ideología de género por educar por la igualdad. Pretenden arrebatar a la sociedad y al Estado de su deber para con la educación y bienestar de la infancia y adolescencia.

VOX ha perseguido los centros donde se practica la interrupción voluntaria del embarazo, a los que llama “abortorios”, con la excusa de vigilar que no se acometan abortos irregulares. Pretendiendo coaccionar a las mujeres en su derecho a decidir sobre su propio cuerpo y su maternidad.

Han pintado: Feminazis con esvásticas en las fachadas de centros para la igualdad de Fuenlabrada (Madrid).

Han votado en contra de una propuesta de Unidas Podemos que buscaba acabar con los estereotipos sexistas en la escuela. Entre sus argumentos se han oído afirmaciones como que “el feminismo es cáncer” y que coser “empodera”.

Lamentablemente este discurso misógino que hace apología al terrorismo machista no es nuevo. Es un segmento importante de población que gracias a VOX se ha destapado y ha salido del armario.

El enemigo está a las puertas. No lo dejemos entrar. Ni aquí con VOX ni en Latinoamérica con los gobiernos ultraneoliberales y los golpes de estado fascistas alimentados por la administración Trump. ¡Toda nuestra sororidad internacional!

Todos ellos forman parte de un ideario que pretende un retroceso en los derechos de las mujeres, en la negación de los derechos humanos a las mujeres para poder vivir una vida sin violencia, decidir sobre su propio cuerpo, o tener justicia.

Es necesario cerrar el paso a la extrema derecha, no darle más espacio para que pueda crecer. Es una responsabilidad histórica que las comunistas tenemos.

La entrada en el gobierno de nuestros/as parlamentarios/as debe servir para frenar el avance de VOX y garantizar el reforzamiento del Pacto de Estado contra la violencia de género, y modificar la Ley contra la violencia de género, dotarla de recursos suficientes y acciones que no queden en papel mojado, y adaptar las leyes a los tratados internacionales hace años ratificados por el Estado Español, como el Convenio de Estambul, el CEDAW o el protocolo de Palermo.

También para acabar con el sesgo patriarcal de la justicia y reformar el Código Penal para que ninguna agresión pueda ser considerada abuso.

Para legislar una ley abolicionista que persiga las redes de trata para explotación sexual y acabe con una de las violencias machistas más extremas que es la prostitución.

Para acabar con la feminización de la pobreza y garantizar derechos fundamentales como el trabajo digno para una vida digna.

Para que haya educación feminista en el currículo escolar, para que desde la raíz se acabe con los estereotipos y roles sexistas que determinan unas relaciones de desigualdad entre hombres y mujeres.

Publicado en el Nº 330 de la edición impresa de Mundo Obrero noviembre 2019

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