Mundo multipolar

Estados Unidos está tomando las decisiones preparatorias para un conflicto armado convencional o nuclear contra Rusia o ChinaEl rearme convencional y nuclear sin respuesta social La amenaza a la paz y la desnuclearización exige una respuesta internacional contundente con un Movimiento Pacifista potente y organizado que hoy permanece callado.

Willy Meyer 27/10/2019

La gran Cartago hizo tres guerras. Al terminar la primera todavía era poderosa.
Al terminar la segunda aún era habitable. Al terminar la tercera era ilocalizable.

Bertolt Brecht


Lo que en su día fue un Movimiento Pacifista internacional extraordinario, la parte más movilizada de la sociedad en la reclamación de la Paz y el desarme [1], asiste hoy en silencio o en algunos casos con algún susurro, a uno de los momentos más peligrosos tras el fin de la guerra fría en relación al rearme convencional/nuclear y la generalización de conflictos armados.

El escenario de ese rearme es complejo y obedece a decisiones políticas que suponen un riesgo cierto a la seguridad humana y a la Paz:

En diciembre de 2017, EEUU aprueba su Estrategia de Seguridad Nacional donde pretende responder a la “creciente competencia política, económica y militar que enfrentamos alrededor del mundo con el desafío de China y Rusia al poder estadounidense”. En el acto de su presentación, el Presidente Trump puntualizó: Una nación que no está preparada para ganar una guerra, es una nación incapaz de impedir una guerra.

En enero de 2108, la Comisión de Estrategia de Defensa Nacional del Congreso de los EEUU, aprobó por unanimidad (Demócratas y Republicanos), la Evaluación y Recomendaciones para la defensa nacional donde, entre otras recomendaciones, establecen en el Pacífico Occidental, para “disuadir la agresión china” (sic), a incrementar inversiones para la guerra submarina y un puente aéreo estratégico. Para Europa, y frente a una “Rusia revanchista” (sic), los congresistas recomiendan reforzar la capacidad convencional de la OTAN, especialmente en el flanco báltico y preparase para disuadir, y si es necesario derrotar, el uso de armas nucleares no estratégicas.

En mayo de 2018, el Presidente Trump retiraba a los EEUU del acuerdo nuclear con Irán alcanzado en 2015 entre los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las NNUU, Alemania e Irán. El acuerdo garantizaba una reducción drástica del enriquecimiento de uranio iraní a cambio de levantar las sanciones impuestas al gobierno de Irán. En previsión de una posible agresión a Irán, los EEUU han desplegado este año en el Golfo Pérsico la mayor fuerza militar desde la guerra de Iraq.

El 2 de agosto de este año, el presidente Trump consumaba la retirada de los EEUU del Tratado para la Eliminación de Misiles de Medio y Largo alcance (INF), tratado que duró 32 años, permitiendo un control cierto y verificable al despliegue de misiles convencionales o nucleares de alcance intermedio (500 y 5.500 km). El Tratado INF supuso un triunfo inequívoco de las movilizaciones pacifistas europeas contra la instalación de los llamados “euromisiles” [2].

Este golpe incomprensible al desarme nuclear puede ser el preámbulo, según declaraciones del propio Trump, de la retirada de los EEUU del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START III), de vital importancia, al haber comprometido a Rusia y EEUU, a reducir en dos terceras parte los arsenales nucleares de ambos países hasta 2020.

La Administración Trump, en su objetivo establecido en su Estrategia Nacional(2017), de impedir la hegemonía mundial de China-Rusia, está dispuesta a reactivar su industria de guerra, aumentar su arsenal nuclear táctico y estratégico, creando así una Nueva Era en el rearme nuclear y por tanto, aumentando el riesgo del conflicto nuclear.

Estas grandes decisiones, preparatorias para un posible conflicto armado convencional o nuclear con Rusia o China, se toman sin abandonar los EEUU su estrategia de ingerirse en los asuntos de estados soberanos contraviniendo la Carta de las Naciones Unidas [3] o promoviendo guerras locales.

Si este es el cuadro del rearme y descontrol en la proliferación de armas nucleares tácticas y estratégicas, si padecimos las guerras criminales de Afganistán, Iraq, Libia o Siria, ¿cómo es posible que lo que fue en su día un Movimiento Pacifista potente y organizado al día de hoy permanezca callado o emitiendo leves señales?

Corresponde su respuesta a todos los pueblos del Mundo, a las fuerzas políticas, sociales, confesiones religiosas, a la cultura e intelectuales, a los hombres y mujeres de bien, interesadas en impedir un rearme general, una proliferación descontrolada de armas nucleares o la posibilidad cierta de una escalada de tensión entre países con armamento nuclear táctico y estratégico.

Esta situación de amenaza a la Paz y a la desnuclearización, exige una respuesta internacional contundente, una movilización generalizada de las sociedades para exigir la reducción drástica de las inversiones en gasto militar, el cumplimiento de la Carta de las NNUU y, entre otras medidas, promover y aprobar un Tratado de Prohibición y Destrucción ecológica de todo el arsenal mundial de armas de destrucción masiva (ABQ).

Notas:
1. En la campaña contra la instalación de los euromisiles en 1983, sólo en el Reino Unido, la Campaña para el Desarme Nuclear llegó a tener 390.000 afiliados.

2. Euromisil es el nombre que se dio a los misiles nucleares de alcance medio (inferior a 5.500 km), desplegados en Europa occidental en los años 1980 (Pershing y misiles crucero).

3. Artículo 2.4: Los Miembros de la Organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los Propósitos de las Naciones Unidas.

Publicado en el Nº 329 de la edición impresa de Mundo Obrero octubre 2019

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