Esperando a los bárbaros

Otro 15M Habrá otra 15M, una ola destituyente/constituyente frente al neoliberalismo y o nos pilla con organización a través de un bloque, social y político, crítico y alternativo, o nos iremos por el sumidero.

Felipe Alcaraz Masats 17/12/2019

Dentro de cinco meses o cinco años habrá otro 15M. De nuevo la gente (jóvenes sobre todo, pero también mediopensionistas y jubilados), saldrá a la calle y gritará “No nos representan” y “Sí se puede”, cuestionando así el callejón de las migajas en que el neoliberalismo ha metido la política real.

Me jodería pasar a la “posterioridad” como adivino y no como marxista. Lo digo porque hace poco contesté a una pregunta sobre el desgaje de Errejón. Eso ya lo tengo publicado, dije, desde que intuí la jugada y la relaté en 2015, en la novela “Eclipse rojo”. Acto contiguo el preguntador, que aceptó la respuesta, me preguntó si podía pasarle el número que iba a salir en la lotería de Navidad. Después de una carcajada lo pensé mejor y le di un número: el 1917.

Pues bien, ahora afirmo: Habrá otro 15M, y hay que estar preparados, para no quedarse fuera del ciclo constituyente, tal como nos ocurrió la primera vez. Yo no mitifico el 15M del año 2011, simplemente me detengo en sus consecuencias y supero como puedo un cierto escalofrío. Después del 15M y la constitución de Podemos, entre Iglesias y nosotros sacamos casi seis millones de votos (ellos 5 millones y nosotros 900.000); es decir, unos 700.000 más que el PSOE. En ese momento no creo exagerar si digo que tembló el sistema. Se derrumbaba el bipartidismo y la crisis del régimen del 78 se volvía una lógica galopante. Alguien, desde uno de los dos grandes partidos, dijo que habían visto el abismo, No sé nosotros. Nosotros, a veces, hemos convertido las derrotas en victorias (hay que sobrevivir, claro); pero en otras ocasiones, a la inversa, hemos convertido las victorias en derrotas y hemos dejado que pase la ocasión. Si dejas que se recupere, el adversario, en un momento dado, empieza a golpear de nuevo. Y quizás la contraofensiva ha sido el 10N (escribo este artículo el 26 de octubre, echando mano de mis dotes adivinatorias).

Sí, habrá otro 15M, en cinco meses o cinco años. Una ola destituyente/constituyente frente al neoliberalismo y al corsé insoportable de la UE y del Euro. Habrá entonces que leerlo bien, y no pensar de modo displicente “otra vez los hijos de papá”. Pero sobre todo nos debe pillar organizados.

Ah, esa palabra ya periclitada frente a los relampagazos de la pantalla del televisor que emite debates desde el plató de la sociedad del espectáculo. Pues bien, repito, desde esa antigüedad en la que me hundo: o nos pilla con organización, con capacidad para ser representados y representar el sujeto histórico, a través de un bloque, social y político, crítico y alternativo, o nos iremos por el sumidero.

Escribo sin esperanza, con convencimiento.

Publicado en el Nº 330 de la edición impresa de Mundo Obrero noviembre 2019

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