Vesuvius y la lucha por el futuro Parece que las fuerzas combinadas divinas y humanas fuesen impotentes ante la lógica del beneficio.

Fran de Asís Fernández Olanda 30/10/2019

Los 127 trabajadores de Vesuvius se despertaron el pasado 12 de Septiembre con un ERE sorpresa. ¿Cómo es posible que esta multinacional plantee un ERE si tiene importantes beneficios [1]? La economía moral de la multitud apuntaría a que no tiene sentido malherir económicamente comarcas enteras cuando hay claras ganancias; sin embargo, la lógica del capital exige incrementar los dividendos al máximo.

Ante esta situación, los trabajadores -con CCOO Industria al frente- han presentado una dura lucha: movilizaciones masivas, marchas, huelgas de hambre y encierros en la catedral de Oviedo en vísperas de los “Premios Princesa de Asturias”. A pesar de que esta lucha ha dado algunos frutos (un pack de medidas que contiene un plan social de recolocaciones, indemnizaciones, prejubilaciones a los 57 años y un difuso “plan de reindustrialización” [2]), la realidad es que finalmente la empresa sigue adelante con el ERE.

Parece que las fuerzas combinadas divinas y humanas fuesen impotentes ante la lógica del beneficio, pero desde el mundo material debemos hacernos algunas preguntas:

¿Qué lecciones podemos aprender de esta batalla? ¿Qué similitudes tiene con otra muy reciente en Asturias como Alcoa?

En el informe del PCE en Asturias sobre energía en Industria de 2018 utilizábamos la idea de “Tormenta Perfecta” al analizar la convergencia en el tiempo y en el espacio de varios factores de riesgo:

1º El frenazo económico y una potencial crisis de sobrecapacidad a corto plazo debido a la disminución de las inversiones en Industria.

2º El Dumping social con el que las empresas trasnacionales presionan al trabajo para bajar salarios y condiciones laborales. Cosa que se traduce en deslocalizaciones y desplazamientos de la producción hacia Europa del Este. Solo el área central y mediterránea pueden incorporarse de alguna manera al llamado “Cinturón de Oro”.

3º Una descarbonización exprés, que si bien se inserta en la lucha contra el cambio climático, se acomete sin la confección previa de un tejido productivo alternativo que amortigüe el impacto social.

4º Un rol cortoplacista del estado, que pone el acento en medidas paliativas y a corto plazo (pago de sobrecostes de luz) en vez de medidas decisivas y a largo plazo (compra de acciones de sectores estratégicos o inversión pública en I+D+I).

5º La automatización de los procesos productivos en el marco de la concreción de la Industria 4.0., cosa que pone una vez más de manifiesto que la tecnología en manos del capital privado no tiene en ningún caso por qué beneficiar a la mayoría asalariada.

Ante estos factores de riesgo y teniendo en cuenta que los instrumentos políticos y sindicales tradicionales han sido insuficientes para dar una respuesta global y a largo plazo a la situación del tejido productivo español, debemos plantearnos las siguientes cuestiones: ¿qué hacer?, ¿cómo podemos construir una respuesta eficaz?

A problemas estratégicos, respuestas estratégicas:

1º Crear un equipo de investigación del PCE que perfile el contorno de la estructura productiva española y su futuridad dentro de los planes de los accionistas a nivel estratégico. Es decir, ¿qué dimensión tiene a nivel “macro” la potencial crisis que se avecina?, ¿en qué escenarios nos puede situar?, ¿qué zonas son las más vulnerables?, ¿qué inversiones se realizan? Debemos tener capacidad de anticipación ante la deslocalización.

2º Actuar como partido sectorializado y hacerlo a largo plazo entre las comunidades que dependen de tejidos industriales en riesgo. La centralidad de la agenda debe ser el trabajo paciente en sectores productivos y estratégicos. Debemos abrir foros sociales amplios en donde los aspectos económicos y el impacto social de las deslocalizaciones sean la clave de bóveda. Tenemos que recoger las tristes experiencias de desmantelamiento desde el inicio de la crisis de 2008, que es lo que hace la izquierda sindical y política en Europa ante los mismos problemas.

3º Reforzar política y operativamente el Sindicato. El PCE debería contribuir con cuadros formados y con experiencia práctica a CC.OO. principalmente en la rama de Industria y en los sectores estratégicos, contribuyendo a preparar psicológica, orgánica y propositivamente a los trabajadores de industrias matrices y auxiliares. Punto este de solidaridad de clase que es la base de la Unidad Popular material.

4º El estado proactivo como propuesta social y patriótica frente al poder de las multinacionales.

Estas podrían ser las bases de una reflexión tan necesaria como urgente.

Notas:
1. Los beneficios obtenidos en el primer semestre de 2019 fueron de 55.8 millones de libras esterlinas (64,72 millones de euros) según los datos de la propia empresa.

2. https://bit.ly/2BhWSbI

Publicado en el Nº 329 de la edición impresa de Mundo Obrero octubre 2019

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