Para Rosa el problema de la mujer no era sólo de género, era un problema de claseRosa Luxemburg, una revolucionaria con fuerza de mujer La noche antes de ser asesinada escribió “nuestro orden está construido sobre la arena, la revolución se levantará y anunciará yo fui, yo soy, yo seré”.

Julia Hidalgo Argüeso 16/01/2020

Rosa Roja. Cuaderno didáctico para conocer a Rosa LuxemburgEdiciones Atrapasueños. Colabora Fundación Europa de los Ciudadanos, 2019

Ni el soldado Otto Runge responsable de derribarla a culatazos para intentar acabar así también con sus ideas, ni el río Spree donde la sumergieron con sacos de harina para que no encontraran su cuerpo, pudieron borrar la figura y la obra de Rosa Luxemburg.

Una mujer con la que la vida no fue amable pero a la que se enfrentó desde la coherencia y la firmeza de sus principios. Desde niña se reveló ante la sociedad en la que vivía, en un pueblecito de Polonia primero y en Varsovia después. Nunca aceptó el sistema, ese que prejuicia al pobre y le negó en la escuela secundaria de muchachos la medalla de oro al expediente más brillante y la que no la permitió ingresar en la Universidad.

Pero Rosa Luxemburg, lee, se revela, lee, estudia, se lee el Manifiesto Comunista y El Capital. De hecho, su madre, que la enseñó a leer, dice de ella que hará famoso el apellido de su familia. Muy joven se va a Suiza y en Zurich sí puede ingresar en la Universidad y conocer al que sería su compañero de vida y trabajo, su compañero de revolución y quizá el amor de su vida, Leo Jogiches. Se afilia con 15 años al Partido Socialista y en 1898 se casa, en un matrimonio de conveniencia, en un matrimonio falso, para tener la nacionalidad alemana. Desde su entrada en el partido tiene una posición clara: revolución frente a restauración. Vemos cómo la historia se vuelve y se vuelve a repetir, y de nuevo no sabemos si se repite como farsa o como drama.

“Socialismo o barbarie”, decía que no se puede consentir con el capitalismo. Además por ser mujer su vida es un entrar y salir de la cárcel, su vida es soledad y desde un principio fue satanizada. La posición del SPD ante la guerra marca un punto decisivo en su vida política. Rosa era una antimilitarista contraria a la guerra, decía que “la guerra mantiene la acumulación del capital”. Así Rosa, junto a Leon y Karl Liebkcht, desde el espartaquismo que fue un separación del SPD, marca diferencia y funda el Partido Comunista.

Con continuas llamadas a la huelga y enfrentada a sus antiguos compañero, propone la abolición de la aristocracia, la confiscación de la propiedad privada y la creación de fondos para vivienda. Propone un programa constituyente, un programa para la consecución de la revolución socialista. Porque frente a la República parlamentaria que propone el SPD, Rosa Luxemburg defiende la revolución socialista. Sus posiciones se van abriendo paso pero ella es encarcelada una y otra vez y sigue siendo satanizada por sus compañeros.

Rosa Luxemburg fue una mujer feminista. No se entiende a Rosa sin su feminismo. Su posición feminista era difícil y dolorosa. Era feminista en el ámbito público, pero también en el privado. Plantea un feminismo sin concesiones a la moral burguesa. Vivía en un mundo de hombre y sus propios compañeros no entendían ni compartían su feminismo, no creían en la igualdad de derechos y, de hecho, la quisieron relegar a los debates globales para que se dedicara sólo a temas de mujer. Estaban convencidos de que el lugar de la mujer era el hogar.

Una vez más en su vida, Rosa se reveló. Se impuso, discutió con Weber sobre el reformismo y la revolución y discutió con Lenin sobre la organización del partido. Desde niña tomó conciencia de su condición de mujer y estaba orgullosa de ser feminista. En una carta a su íntima amiga Clara Zetkin le comentaba lo feliz y orgullosa que se sentía de ser feminista, “quien es de izquierdas y no es feminista carece de profundidad”.

Para Rosa el problema de la mujer no era sólo de género, era un problema de clase. La mujer burguesa mantiene el sistema, la mujer feminista es un contrapoder al sistema porque lo primero que cuestiona la mujer feminista es la desigualdad y la restricción del poder.

En 1907, en la Internacional Socialista de Mujeres, a pesar de su opinión, la mujer burguesa propone el sufragio universal. Porque Rosa decía que una sociedad donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres. No podía haber revolución sin feminismo. Rosa no aceptaba en la vida privada las contradicciones de la clase dominante. Su lucha pública y privada responden a la misma coherencia. Ella decide no ser madre, no ser ama de casa. Ella decide ser mujer revolucionaria. Vive la vida conforme a sus principios y ama con libertad. Fue incluso amante del hijo de su íntima amiga Clara Zetkin mientras Leo cumplía prisión y trabajos forzados, pero sobre todo escribe, teoriza y lucha por una revolución socialista.

En 1918 las calles y la gente se moviliza exigiendo un proceso constituyente, pero el poder también se rearma. Se crean las milicias nacionalistas, las Freikorps, y ante socialismo o barbarie, el SPD elige el reformismo y manda asesinar a una de las más grandes y mejores dirigentes que ha tenido la historia, a Rosa, una revolucionaria con fuerza de mujer. Y un 15 de enero de 1919 es asesinada, pero la historia no la ha borrado, no ha borrado su nombre aunque la barbarie se impuso.

La noche antes de ser asesinada escribió “nuestro orden está construido sobre la arena, la revolución se levantará y anunciará yo fui, yo soy, yo seré”.

Publicado en el Nº 329 de la edición impresa de Mundo Obrero octubre 2019

En esta sección

Picaso, itinerario fotográficoCamper9 libros para mirar a ÁfricaEl escritor Juan Madrid recoge el Premio Pepe Carvalho de las manos de la alcaldesa Ada ColauEl irlandés, puro Aristóteles

Del autor/a

Rosa Luxemburg, una revolucionaria con fuerza de mujerJosefina, memoria de dignidadSe ha ido uno de los nuestros, uno de los buenosVisibles e iguales, tomando la palabraLa disciplina de la derrota, una crónica de la crisis-estafa