Teoría queer y el materialismo histórico El género y el sexo pueden ser modificados, lo que podemos poner en cuestión es la postura individualista en la cual suponen que hay tantos géneros como gustos.

Patricia Castro 17/01/2020

Últimamente viene siendo recurrente el debate sobre la teoría queer en el feminismo y sus implicaciones políticas. La teoría queer es parte de los estudios de género que desde los años 90 ha estado pisando fuerte desde las universidades americanas. Judith Butler es uno de sus máximos exponentes, estadounidense, por supuesto. En Europa tenemos nuestra versión patria, Paul B. Preciado, originario de Burgos, que incluso fue alumno del famoso filosofo postestructuralista/posmoderno Jacques Derrida.

¿Y qué tiene esto que ver con el materialismo histórico?

Lo novedoso de estas teorías, es el cuestionamiento a lo que llaman el sistema sexo-género, diciendo algo así que existen tantos géneros como personalidades. Es decir, por un lado, critican el individuo que el capitalismo ha creado y por el otro hablan de que deberíamos tener la libertad absoluta para existir como queramos, seamos como seamos, sin esas restricciones molestas que el binarismo de género (hombre-mujer) nos impone. Bien, el cuestionamiento a la realidad existente siempre es necesario, pero sin olvidarnos de que existe una realidad material más allá de nuestros deseos. Para poder cambiar el mundo es necesario analizarlo bien y poder dominarlo, para tomar las riendas.

Simone de Beauvoir dedica todo un capítulo (el tercero) en El segundo sexo, para hablar de “El punto de vista del materialismo histórico” del feminismo. La francesa dice: “La humanidad no es una especie animal: es una realidad histórica. La sociedad es un antifisis: no sufre pasivamente la presencia de la naturaleza, la asume”. Siguiendo este planteamiento, como buenos marxistas, deberíamos primero comprender qué es la realidad que nos rodea, cómo se estructura el mundo y luego tras un periodo de reflexión, transformarlo. Nos encontramos en una situación parecida en el feminismo a la que Marx tenía cuando escribió las Tesis sobre Feuerbach: “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”.

Es evidente que la realidad material es cambiante y puede ser modificada (de ahí que el marxismo analice la realidad existente, el sistema capitalista y lo niegue para poder transformarlo, pero no niega la existencia material y universal del sistema económico imperante ni las relaciones de poder derivadas), de ahí que no podamos negar que parte de la teoría queer tiene razón, el género y el sexo pueden ser modificados, no podemos negar la existencia de las personas trans como lo más normal del mundo. Lo que podemos poner en cuestión es la postura individualista en la cual suponen que hay tantos géneros (como marxista, para nosotros también es una categoría política) como gustos. Me recuerda a la famosa frase de Thatcher: no existe la sociedad, solo las individuas…

Publicado en el Nº 331 de la edición impresa de Mundo Obrero dic 2019 - ene 2020

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