Quesquesé la cultura

¿Nueva alianza de las fuerzas del Trabajo y de la Cultura? Asistimos a la alianza de las fuerzas del arte, del mercado y de los think tank... comerciando con el pesimismo y con el miedo.

José María Alfaya 24/10/2019

Les podría responder a la pregunta con la mayor propiedad si estuviera seguro de coincidir con ustedes y con los que viven más allá de los límites del mundo obrero, en el significado inicial de las palabras alianza, fuerza, trabajo y cultura. Y en la manera de practicar su significado en el momento actual. Una amiga cubana de larga experiencia militante me dice por mail: “lo que aún no puedo clasificar es la política española. ¡Qué falta de imaginación y de vergüenza! ¡Les haría falta un rapero cubano, para componer un himno apropiado!...” La frase me ofrece la oportunidad de rememorar la actuación de Alexis Díaz-Pimienta, repentista cubano, en la concentración de Aravaca (Urbanización Rosa Luxemburgo) en apoyo de Luis Pastor, ejemplo de activismo que sonaba a problemáticos tiempos pasados, que no, por desgracia, periclitados, a tiempos en los que la pregunta del titular tenía respuesta clara. Una buena parte de los artistas, de los profesionales, estaban en la batalla por las libertades y hasta militaban en partidos de izquierda. Buscaban un mundo mejor por más justo y por mejor ordenado (democráticamente). Se estableció una activa complicidad entre ellos y los movimientos vecinales. Donde había chabolas se hicieron planes de urbanismo y los que aspiraban a tener casa con wc, terminaron poniendo nombre a las plazas y calles.

Pero pasó el tiempo y una contraofensiva cultural de la Derecha Política cambió la mirada de muchos sobre sus entornos. Unos para conformarse con los valores culturales impuestos y el nivel de consumo que se han podido permitir hasta que la última vuelta de tuerca los condenó, en el mejor de los casos, a ser trabajadores pobres. Otros para instalarse sin demasiada resistencia en los márgenes de un mundo que no quieren entender para poderlo transformar, sino que lo interpretan en clave de mera supervivencia individual. Y no faltan artistas que cantan una desesperanza que ni se inmuta por la falta de futuro, Como dice uno especialmente duro y desagradable en su descripción (El Jincho, “Made in Orcasitas”, y les ahorro la parte más escabrosa): “Mejor que se comporten y no jodan / que por esta zona los problemas siguen estando de moda / Yo amo mi barrio… muchos delincuentes, pocos universitarios…A diario se cometen pila de delitos… Esta es la plaza donde se juntan los drogadictos / y la cancha donde se reúnen los exconvictos, / Desde pequeñito camellando por la zona / con ropa del rastrillo, perfume del Mercadona”…

De modo que se hace producto comercial con la desesperanza y se gana una (discutible) fama de artista que “continúa abriéndose paso en este mundo del rap gracias a su estilo único e impactante” o sea, por el uso de una crudeza que focaliza el resultado de una lucha de clases en la derrota de las aspiraciones (nunca del todo claras) de los nietos de los que participaron en aquella histórica “alianza de las fuerzas del Trabajo y la Cultura”. En este caso parece que asistimos a la alianza de las fuerzas del arte, del mercado y de los think tank que están ganando a la “izquierda” la batalla de las ideas comerciando con el pesimismo y con el miedo.
Me consta que no todos los habitantes del lugar aludido se sienten bien retratados. Habrá que proponerles una nueva alianza de las fuerzas del trabajo (precario) y de la cultura (emancipadora).

Publicado en el Nº 329 de la edición impresa de Mundo Obrero octubre 2019

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