Deseos 8M Necesitamos más modelos de mujer que las nuevas generaciones puedan imitar, pues la mimesis es uno de los motores de nuestra humanidad.

Patricia Castro 19/03/2020

Al acercarse el 8 de marzo las feministas hacemos balance de un año que para nosotras comienza ese día. Me gustaría exponer cuáles son los retos a los que nos enfrentamos en estos tiempos tan convulsos.

Este no es solo mi punto de vista sino el de muchas compañeras que no tienen un espacio como este para expresar su voz. Hace unos días estuve presentando mi novela Sueño contigo una pala y cloroformo en Palafrugell. Al terminar me invitaron a comer unos buenos amigos de la zona y las feministas que estábamos alrededor de la mesa coincidimos en los temas de debate.

Por un lado, lo que más les preocupaba es la justicia patriarcal, o hablando en cristiano, los límites de la ley y su inacción en casos flagrantes. En este país a la justicia se le ven las costuras por demasiados lados; debemos denunciar unas estructuras de poder heredadas de un régimen franquista antidemocrático donde la voluntad, libertad y respeto hacia las mujeres no estaba ni tan siquiera contemplada.

También se habló de la necesidad de los diversos roles de la mujer y su representación en general; necesitamos más modelos de mujer que las nuevas generaciones puedan imitar, pues la mimesis es uno de los motores de nuestra humanidad. Las compañeras más veteranas dijeron que había una gran diferencia entre unos tiempos que ya parecen en blanco y negro y ahora, pero todavía debemos seguir creando una sociedad diversa donde los patrones, estructuras y las normas sirvan para facilitar la vida y no para complicarla aún más.

Otro de los temas que señalamos -para mí el más importante- fue la educación. Irene Montero ha dicho que como ministra de igualdad considera que el feminismo debe pasar por un profundo respeto y apoyo de la comunidad trans. Añadiría que esto es una cuestión de educación y, si queremos una sociedad mejor y más sana, donde no se discrimine al diferente, donde no se criminalice a una mujer por el simple hecho de ser libre, porque tenga capacidad de escoger su vida, tampoco lo hagamos con aquel o aquella que deviene hombre o mujer y elige porque así se siente, expresarse como aquello que siempre fue.

Porque el hecho de ser nosotros mismos o llegar a ser quien queremos es un proceso que dura toda la vida. ¿Quiénes somos nosotros para juzgar? Como decía Jesús: "Quién esté libre de pecado que tire la primera piedra".

Publicado en el Nº 333 de la edición impresa de Mundo Obrero marzo 2020

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