Jefa de Gabinete del Ministerio de IgualdadAmanda Meyer: “Gobernar permite poner las herramientas del gobierno al servicio de la agenda feminista” "Tenemos que tejer alianzas y complicidades. Es necesario que la institución y el movimiento discrepen, que nos critiquen, que nos exijan".

Gema Delgado 19/03/2020

La abogada y miembro de la dirección del Partido Comunista de España y de Izquierda Unida Amanda Meyer, y desde enero número dos del Ministerio de Igualdad, nos recibe en su despacho de la madrileña calle de Alcalá. Allí hablamos sobre el significado de la nueva ley, el estado de salud del movimiento feminista, la trampa de las libertades en temas de feminismo y lo que representa pasar de hacer programas de igualdad de género en el PCE e IU a hacer políticas públicas de igualdad desde el gobierno de España, como la Ley de Libertades Sexuales cuyo anteproyecto se acaba de presentar para su tramitación en las vísperas del 8M. Plasmar en ley la reivindicación del “Sólo sí es sí” dice que le genera tanta satisfacción como responsabilidad. Pero ésta no es la primera vez que asume responsabilidades de alto nivel, Amanda Meyer fue secretaria general de la Vivienda, Rehabilitación y Arquitectura en la Consejería de Fomento y Vivienda del gobierno de la Junta de Andalucía, desde junio de 2012 a febrero de 2015 y fue una de las principales promotoras de la Ley de la Función Social de la Vivienda.

A la ley de Protección Integral de la Libertad Sexual le queda camino, pero ya ha empezado a andar. Primero, el anteproyecto tendrá que convertirse en proyecto y luego entrar en el Parlamento.

El texto ya se había trabajado en el grupo parlamentario de Unidas Podemos y fue la primera medida adoptada por el Ministerio de Igualdad. “Teníamos prisa en tramitarlo porque entendíamos que ponernos al nivel de los estándares internacionales en materia contra la violencias sexuales era una prioridad”.

MUNDO OBRERO: ¿Para llevar la política de género del Partido al BOE era necesario estar en el gobierno?
AMANDA MEYER:
Gobernar es una oportunidad para incorporar al programa de gobierno y a la agenda de políticas públicas cuestiones que eran reclamaciones de partidos y de la sociedad civil, que eran una asignatura pendiente. Significa poner las herramientas del gobierno al servicio de la agenda feminista para hacer leyes que mejoren la vida de las personas, fundamentalmente de las mujeres. Pero es también una responsabilidad y un estar alerta porque la oposición a esa política pública feminista es feroz y aún lo va a ser más.

M.O.: En ese contexto, ¿significa que esta ley es más necesaria que nunca?
A.M.:
Ahora hay un retroceso, o mejor dicho, una alianza por el retroceso no sólo en España sino a nivel internacional. Consensos que estaban asentados, como las políticas públicas feministas, están hoy en cuestión.
Creo que es cada vez más necesario políticas públicas feministas, pero tienen que ir acompañadas de una sociedad civil organizada, movilizada y exigente porque considero que es imposible hacer políticas de transformación, como son las políticas feministas, sin que haya una sociedad civil organizada que empuje.

M.O.: Una de los objetivos de esta ley es definir claramente qué es el consentimiento en una relación sexual. No deja lugar a dudas, Sólo sí es sí.
A.M.:
Nos parecía que ya era hora que España, en el siglo XXI, asumiera la legislación internacional que exige que sea el consentimiento el único elemento central de análisis para saber si ha habido o no una agresión sexual. Para nosotras es una prioridad que la víctima de una agresión sexual no tuviera que pasar por un proceso en el que tuviera que argumentar hasta qué punto se había o no resistido a esa situación de violencia.

M.O.: ¿Evitaremos así interpretaciones como las de los de jueces de la Manada de Manresa o la de Pamplona?
A.M.:
Es una exigencia que los operadores jurídicos puedan aplicar leyes con orientación de género. Y esta ley establece que sea el consentimiento, y sólo el consentimiento, el determinante para saber si una mujer ha sido violentada en su libertad sexual o no.

Es imposible hacer políticas de transformación, como son las políticas feministas, sin que haya una sociedad civil organizada que empuje



M.O.: La delegada del gobierno contra la violencia de género, Vicky Rosell, insiste en que la solución no es judicial, que la violencia de género no se acaba en los juzgados sino desde la prevención.
A.M.:
La reforma del Código Penal es importante pero donde hay que incidir es en la prevención y en la reparación. En la prevención, porque en la medida que seamos capaces de que la sociedad entienda que hay actitudes que no deben ser asumidas, ni se deben tolerar, contribuiremos a que no se produzcan, que se minimicen.

Y el acompañamiento y la reparación porque a una mujer que ha sufrido una agresión sexual, aunque tenga una sentencia satisfactoria, hay que seguir acompañándola. Las diferentes administraciones tienen que hacer un trabajo de acompañamiento en el inicio de la denuncia, en todo el procedimiento judicial, pero también después, es decir, qué pasa con esa mujer, qué relación tenía con el agresor. Tenemos que ver cómo conseguimos la exigencia de no repetición, y ahí hay que hacer un trabajo también con los agresores.

M.O.: En este anteproyecto de ley esa protección a la víctima no necesita una sentencia previa.
A.M.:
Con la ley pretendemos que lo que llamamos habilitación, es decir, la acreditación de que una persona ha sido víctima de algún tipo de violencia machista, no sea solamente con la sentencia judicial porque ha habido mujeres que han sido víctimas de violencia sexual o de delitos machistas que necesitan de ayudas al margen de que estén o no imbuidas en un proceso judicial.
Y ahí intervienen desde los servicios sociales de los ayuntamientos a los servicios dependientes del Ministerio de Trabajo, entre otros.

M.O.: También decía Rosell que es mejor cuidar a una niña en peligro que curar a una mujer rota. Y ese cuidado y esa prevención pasa por trabajar en educación sexual en la igualdad y diversidad afectivo-sexual en los colegios. Fue un tema que ya se trabajaba en las aulas hasta que el PP lo suprimió. ¿Cómo se va a recuperar?
A.M.:
La prevención tiene que ver con la educación en valores, la educación sexual y sobre todo en combatir algo, que a nuestro juicio es muy peligroso, como es la censura parental que se está poniendo en marcha en algunas comunidades autónomas, que además de inconstitucional es un error. Sólo con información y educación en la libertad sexual y el respeto, conseguiremos que los hombres y las mujeres que hoy son niñas y niños crezcan en la tolerancia, en el respeto, en la libertad sexual de cada uno. Y eso es fundamental.

M.O.: ¿Cómo funcionaría con las competencias de educación transferidas a las comunidades autónomas, algunas de ellas gobernadas por la derecha con el apoyo de la extrema derecha?
A.M.:
En Educación, como en asuntos sociales hay una buena parte de competencias transferidas a las comunidades autónomas. Por eso, cuando este anteproyecto sea ley tendremos que incrementar el trabajo de cooperación entre administraciones: la Administración General del Estado, las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos, éstos últimos fundamentales porque son la administración más cercana.

Tenemos herramientas de coordinación, como son las conferencias sectoriales donde se coordina el trabajo del Ministerio.

Ahora con el Pacto contra la Violencia de Género transferimos dinero a las comunidades autónomas y ayuntamientos y pretendemos evaluar en qué se lo gastan para ver si eso llega o no a las víctimas.

Este Ministerio existe por la movilización feminista de estos años. Queremos que nos exija y interpele y nos empuje para seguir transformando el BOE y hacerlo más feminista



M.O.: Otra tema que cambia este anteproyecto es el de la penas graduales.
A.M.:
En esta ley hay dos temas innovadores sobre las penas. Uno, el consentimiento, con lo que ya no habrá diferencia entre abuso o agresión sexual y todo pasará a ser agresión sexual. Y ahí lo que se tiene que determinar es el nivel de la agresión sexual, para ver si se agrava o no. Hasta ahora era muy complicada la línea que delimitaba la agresión y el abuso. De ahí la polémica generada cuando la sentencia de la Manada determinó que era abuso mientras buena parte de la jurisprudencia, de la academia y del movimiento feminista exigía que se contemplara como una agresión.

No era un tema de penas, que no han variado. Antes un abuso sexual se contemplaba entre 1 y 4 años. Una agresión sexual entre 1 y 5. Y luego había diferentes agravantes conforme se dieran otros supuestos. Con el cambio, el tipo básico sigue igual, de 1 a 4. Cuando hay agravantes, como agresión sexual con penetración o una agresión sexual colectiva, las penas son bastante parecidas a los topes que establece ahora el código penal.

Nosotras no hemos pretendido hacer una ley punitivista, sino una ley integral que se focalice sobre todo en la parte de la prevención.

M.O.: Se ha introducido otra medida muy demanda por el movimiento feminista: el acoso callejero.
A.M.:
El acoso callejero se convierte en un delito leve. Ya no hay faltas y delitos en el código penal. Ahora hay delitos y delitos leves. Los leves siempre y únicamente van acompañados de multas o servicios a la comunidad y lo que hemos incluido es el acoso. Algunos lo han banalizado dicen que se quiere penalizar el silbido y el piropo. No. El acoso callejero, o el acoso en un aula, o en una discoteca o en el trabajo es un delito débil que requiere que haya habido una actitud de acoso. No queremos banalizar ni penar actitudes que pueden ser molestas pero que no son delitos. A las mujeres hay que tratarlas con un poco más de mayoría de edad. Y si una mujer ha sufrido acoso tiene que denunciarlo y un juez o un tribunal tendrá que determinar si ha habido delito y se tiene que instruir. No es tan fácil denunciar.

M.O.: ¿Que entiende la ley por acoso?
A.M.:
Una actitud invasiva, constante, continua contra una persona que no quiere que la invadan su espacio vital. Está desde el tipo que te está dando la matraca en el trabajo o en el aula o en la discoteca durante un tiempo seguido y que tras un oye, déjame en paz, el tipo continúa y continúa, a cuestiones más insistentes que incluyen algún tocamiento.

Estamos intentando proteger la libertad de las mujeres de estar donde les de la gana sin que nadie les esté invadiendo su espacio vital.

M.O.: Cuando en las redes sociales del Ministerio se lanza “Sola y borracha quiero llegar a casa”, mucha gente y medios se llevan las manos a la cabeza quedándose con el “borracha” en lugar de la demanda del derecho de llegar segura a casa. ¿Por que a veces resulta difícil explicar estas cosas?
A.M.:
Creo que todas la leyes que se teorizan y se ponen en marcha para aumentar la libertad de las mujeres son cuestionadas. Si además es una ley que pretende definir qué es la libertad sexual, que las mujeres son libres para disponer de su libertad sexual y que ningún hombre, bajo ningún concepto y en ninguna circunstancia puede atentar contra su libertad sexual, ya tiene una contestación.

En nuestra sociedad, desgraciadamente todavía hay conductas que invaden la libertad de las mujeres que o se banalizan o se aceptan o no se da importancia, como si formaran parte del paisaje. Y eso no se puede aceptar. No es normal que en este país el hecho para una joven sea una osadía volver a casa después de salir de noche. No entra en la cabeza de nadie Y lo que nosotras hemos pretendido es decir es que hasta aquí hemos llegado. Hay que poner pie en pared y vamos a hacer políticas públicas para defender a las mujeres.

M.O.: España es un referente en el movimiento feminista internacional. ¿Esta ley permite estar a la vanguardia en materia de legislación?
A.M.:
Desde el Ministerio pretendemos fortalecer la alianza internacional. Somos muy conscientes de que España, por lo que se ha venido haciendo en los últimos años desde diferentes administraciones, y por la ley 1/2004 de Violencia de Género, que fue un hito, somos un referente incluso meridionalmente en nuestra zona geográfica. Pero también nos mira América Latina y los países del norte.

Había unos consensos internacionales sobre la autodeterminación de la mujer, sobre la cuestión del aborto, de la representatividad que ahora están en cuestión. Ahora hay una alianza internacional que encabezan Estados Unidos, Brasil y Hungría que lo que quieren es poner en cuestión todos los avances encabezados por las mujeres. Y eso nos preocupa.

Queremos trabajar particularmente el eje contra las violencias, el de la representatividad, pero para nosotros es muy importante todo lo que tiene que ver con las políticas públicas de reparto de las riquezas, de reparto de los tiempos y de los cuidados, que es una asignatura pendiente. Y ahí queremos hacer alianzas. Vamos a empezar por Europa, pero también por América Latina y queremos además, ya que es el 25 aniversario de Beijing, que España sea líder en el tema de reparto de los tiempos y cuidados porque creemos que es un tema que tenemos que poner encima de la mesa.

M.O.: Con esta ley se implementa la Convención de Estambul, que era otra asignatura pendiente.
A.M.:
Somos el 6º país de Europa que legisla conforme a Estambul. Vamos a tener ahora la valoración, así que llegamos justitos para aprobar. Era una recomendación que esta ley viene a resolver pero hay que seguir avanzando. La orientación de género es un elemento que tiene que ser transversal de todo el gobierno y nuestra idea es empezar con esta ley pero continuar revisando otras herramientas de políticas públicas para ponernos al nivel de los estándares internacionales.

M.O.: ¿Qué significado tiene este año el 8M?
A.M.:
Ya está siendo una fecha muy importante en España y en todo el mundo. Este 8 M ha sido otro hito de movilización para las mujeres de este país.

Este Ministerio existe y podrá poner en marcha políticas feministas por la movilización feminista que habido estos años. Para nosotras el 8M es fundamental. Queremos que sea un movimiento que nos exija y interpele y nos empuje para seguir transformando el BOE y hacerlo más feminista.

La movilización ya es imparable. Es intergeneracional. Hay muchísimas mujeres jóvenes que se definen como feministas. Hace años, las que nos proclamábamos feministas teníamos que explicarlo y ahora ya es lo contrario.

También es verdad que hay una reacción de la derecha, la extrema derecha, por eso, en la batalla de las ideas tenemos que proteger los consensos, para seguir avanzando, porque la reacción también está muy organizada.

Cuando discutimos de los vientres de alquiler o de la prostitución y salga el elemento de la libertad individual, piensa qué empresas, qué poderes económicos se benefician



M.O.: El movimiento feminista es el único que tiene capacidad para movilizar hoy el país, y lo hace desde unos planteamientos anticapitalistas. Una vez más hay intentos de minarlo. ¿En qué situación está ahora?
A.M.:
Está en un momento muy fuerte, pero también en un momento muy crítico. Hay unos debates en el seno del movimiento que son muy broncos, pero a mí lo que me preocupa no es que sean broncos sino que fracturen el movimiento. Justo ahora en que hay una reacción muy importante cuyo sustento es el patriarcado y el capitalismo. Me parece que en el seno del movimiento se puede hablar con mucho apasionamiento sobre la explotación sexual, sobre la prostitución, sobre la explotación reproductiva, los vientres de alquiler, sobre si las personas trans son o no un sujeto político, que yo creo que sí lo son, sin que fracture al movimiento. Debemos tener la responsabilidad de discutir, pero esa discusión tiene que servir para fortalecer al movimiento. A mí me preocupa que esas discrepancias nos debiliten frente al adversario.

Hay intereses poderosos en romper la unidad de acción en el Feminismo. Y creo que cada una en su papel, el ministerio, el movimiento, las asociaciones... tenemos que tejer alianzas y complicidades. Es necesario que la institución y el movimiento discrepen, que nos critiquen, que nos exijan, pero yo no quiero perder de vista lo que tenemos enfrente, que es todo un aparato político, mediático, económico que lo que quiere es poner en cuestión uno de los movimientos más potentes y transformadores que hay en Europa como es el movimiento feminista.

M.O.: Libertad para prostituirse, derecho a tener hijos de los vientres de otras mujeres, libertad para alquilar úteros. ¿Que encierran estas libertades?
A.M.:
Beatriz Gimeno dice mucho que cuando en el seno del movimiento discutimos, por ejemplo, de los vientres de alquiler o de la prostitución y salga el elemento de la libertad individual, piensa qué empresas pueden estar por ahí, qué poderes económicos se benefician. Y es verdad.

El elemento de la libertad me parece una trampa. Uno no puede elegir ser esclavo aunque quiera. La Humanidad ha alcanzado consensos y ha acordado que haya determinadas cuestiones que no se pueden permitir, porque no afecta sólo al individuo que “elige” X, que tampoco es verdad, sino al conjunto de la Humanidad. Y como sociedad no podemos permitirnos tener a mujeres en determinados países que gestan hijos a cambio de dinero, igual que no se puede permitir que haya tráfico de órganos ni que haya ejércitos de mujeres pobres alquilando o vendiendo su cuerpo a cambio de dinero. Es una forma de violencia y hay que erradicarlo.

Yo soy abolicionista. Ojalá mañana pudiéramos sacar una ley que dijera: se abole la prostitución. Y También el capitalismo. Pero no. Como no soy ingenua sé que eso no se consigue con una ley. Estamos hablando de un entramado económico, político y mediático que saca muchísimo dinero a costa de los cuerpos de las mujeres.

M.O.: En el Ministerio de Trabajo también se van a introducir políticas de protección a las mujeres, como la ampliación de lo que se considerará acoso laboral. ¿Cómo está trabajando Igualdad con otros ministerios?
A.M.:
El Ministerio de igualdad es muy transversal y tenemos que trabajar con otros ministerios casi todo lo que hacemos. Con Trabajo y con Consumo tenemos que tejer alianzas. Con Trabajo estamos con algunos reglamentos como el de la igualdad retributiva, los planes de igualdad en las empresas, tenemos que trabajar el 189 de la OIT… Tenemos un trabajo continuo y una relación muy fluida. Y también con Consumo porque al final muchas cuestiones de consumo y protección del consumidor tienen que ver con políticas de igualdad, como la campaña para evitar los juguetes sexistas. También hemos trabajado muy bien con Justicia. Y con Sanidad sobre temas del aborto.

M.O.: Los puntos del acuerdo programático en cuestión de políticas feministas son muy ambiciosos. Después de esta ley ¿cuales son las próximas medidas que tenéis en la agenda?
A.M.:
En política feminista, el tema de la libertad, del aborto, que queremos mejorar; iniciativas contra la explotación sexual; contra la trata con fines de explotación sexual. Y otra ley que tenemos avanzada, que no es estrictamente feminista pero que sí tiene que ver con la igualdad, es la ley de derechos de gays, lesbianas, bisexuales y transexuales, la ley LGTBI de derechos que tenemos ya muy avanzada.

Publicado en el Nº 333 de la edición impresa de Mundo Obrero marzo 2020

En esta sección

La democracia no será completa mientras no podamos elegir al Jefe del EstadoEl PCE considera que enjuiciar a Juan Carlos de Borbón es un deber ético y jurídicoLa (Re)construcción de un país para la juventud trabajadoraConstruir un modelo político, económico y social para una vida dignaEn el camino de la reconstrucción

Del autor/a

Carlos Martín Beristain: “Colombia todavía tiene enemigos de la paz con mucho poder”Las mujeres sufrirán más duramente las consecuencias de la pandemiaLa violencia machista crece durante la pandemia, la protección a las víctimas tambiénEnrique Santiago Romero: “Hay que reconstruir lo común, lo que nunca debió ser privatizado”Brutal agresión fascista al músico Javier Cuesta por tener una bandera republicana en su balcón