Este 8M ha vuelto a llenar las calles y las plazas de manera espectacular El feminismo no es una moda, que el feminismo es una ilusión de lucha, por un mundo más justo y equitativo para todas.

Cristina Simó Alcaraz. Secretaria Área Feminista del PCE 19/03/2020

Las feministas superamos por tercera vez consecutiva el reto del 8M. A pesar de la falta de encuentros estatales previos al 8M como los años anteriores y las divisiones en el seno del movimiento feminista sobre diferentes posicionamientos ante la prostitución, vientres de alquiler o la ley trans que se agudizaron poco antes de la convocatoria. Además del temor a que al caer en domingo se convirtiera en un día festivo más y perdiera su carácter reivindicativo y de lucha.

Este movimiento, el día Internacional de las mujeres trabajadoras, volvió a demostrar una vez más que el feminismo no es una moda, que el feminismo es una ilusión de lucha, por un mundo más justo y equitativo para todas.

En 2018 las movilizaciones no llegaron de forma esporádica sino como resultado de la acumulación de fuerzas de los últimos años. Así lo vimos también la mayoría del Movimiento 8M esta vez. Comprendimos que este año no tocaba convocar huelga laboral por ser un año de acumulación de fuerzas.

Este 8M ha vuelto a irrumpir en las calles y las plazas de manera espectacular, para hacer visibles las desigualdades y denunciar a quienes nos matan y nos humillan, no solo en España sino en el mundo entero. América es mujer, Europa es mujer, Asia es mujer, África es mujer, Oceanía es mujer y el 8M tuvo rostro de mujeres diversas y hermanas reclamando lo mismo para todas: igualdad, libertad y justicia contra un sistema neoliberal, patriarcal e imperialista que mata la vida de las mujeres y la de la naturaleza.

Fuerza internacional

Se han creado redes de mujeres en el mundo. Millones de mujeres nos sentimos hermanas y reivindicamos los mismos derechos. ¡Queremos una vida digna! Todas sabemos quién es nuestro enemigo real, el que tenemos en frente. La consigna se repite, año tras año: ¡Patriarcado, capital alianza criminal, Patriarcado, capital alianza criminal!

Cada vez se hace más evidente que la revolución y la transformación social se dará si es feminista o no será.

El movimiento 8M es presente y futuro, se demostró en las calles cuando quienes protagonizaron la jornada fueron especialmente las mujeres jóvenes, e incluso menores de edad ya bien concienciadas. No tiene vuelta atrás, el movimiento feminista no solo se ha consolidado, sino que ha venido a quedarse.

Un movimiento tras generacional que une y da continuidad al hilo violeta que atraviesa todas nuestras vidas. Un hilo fuerte e irrompible ya.

El feminismo ha conseguido elevar consciencia a un sector importante de la población, mujeres a las que ya no se nos puede manipular porque hemos sufrido en nuestro cuerpo las agresiones y la explotación, hemos sufrido en nuestra vida limitaciones y discriminaciones. Y sobre todo que aunque el enemigo se vista de seda ya no nos engaña.

Las mujeres estamos sufriendo cómo la derecha y la ultraderecha en España y en otros países basan su ofensiva política en despojarnos de nuestras conquistas, de llevarnos a una situación extrema de precariedad de vida y de dependencia total al servicio del patriarcado.

El sistema penetra en nuestras filas, utiliza nuestro discurso e intenta dividirnos. No debemos olvidar que el patriarcado ha conseguido anclarse en la mente de la ciudadanía durante siglos y lo quiere normalizar por la fuerza y la violencia. Por ello es necesario no confrontar entre feministas y avanzar en la vía del convencimiento y ganar alianzas, para que el patriarcado no tenga donde agarrarse y caiga por su propio peso. Esto ha pasado con las movilizaciones del 8M, que aunque lo han intentado no lo han conseguido. La alegría y el entusiasmo de las movilizaciones ha permitido que colectivos como el de “paraguas rojos” (regulacionistas de la prostitución) no tuvieran lluvia que parar.

Sin embrago, vemos cómo nuestras reivindicaciones provocan gestos políticos, las movilizaciones tuvieron su respuesta al día siguiente. El 9 de marzo, la ONU aprobó una declaración de mínimos sobre las mujeres, que intenta preservar los logros amenazados en varios países, pero no busca nuevas vías para avanzar en la igualdad de género. Aquí nosotras debemos seguir insistiendo porque queremos una vida digna con derechos para todas, sin excepción.

Según la declaración, se pretende retomar las líneas principales de la Declaración de Pekín en 1995, para impulsar la emancipación y la promoción de la mujer en todo el mundo.

Un avance es el reconocimiento explícito de que existen países que han revocado leyes que protegen a las mujeres de la violencia, que también los hay en donde se aplican políticas que las discriminan directa e indirectamente o carecen de acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva muy lejos de ser universal. Está claro que la igualdad de género universal no existe.

En el mundo hay un ejercito de esclavas itinerante, controladas por traficantes y delincuencia internacional, mujeres de países pobres, mujeres que provienen de conflictos bélicos, mujeres despojadas de todo. Mientras esta situación se invisibilice y no se combata desde la raíz, todas seremos susceptibles de caer en sus redes.

En la declaración de la ONU del 9 de marzo, prometen combatir la "trata de seres humanos y la esclavitud moderna" y "garantizar el acceso a la justicia y la prestación de servicios de apoyo, incluidos los servicios legales, de salud y sociales, a todas las mujeres víctimas de violencia”.

Pero lo que está claro es que para acabar con esta lacra es necesario acabar con la demanda, porque sin negocio no hay trata. En este sentido saludamos la incorporación de miles y miles de mujeres especialmente jóvenes que se han sumado a esta lucha, también la de muchos hombres que además de compartir reivindicaciones colaboraron en la socialización de los cuidados de este 8M.

Las feministas vamos a seguir en la lucha. No nos pararán porque esto sólo acaba de empezar y porque queremos acabar con la doble explotación, la precariedad en el trabajo y en la vida. Vamos a seguir caminando por la senda de mujeres valientes de todos los tiempos luchando por la paz y por nuestra dignidad, como lo hicieron nuestras compañeras del Movimiento Democrático de Mujeres. El mismo camino que, como decía Rosa Luxemburg, nos lleve a conseguir “una sociedad donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres”.

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Este 8M ha vuelto a llenar las calles y las plazas de manera espectacular

GEMA DELGADO

En países de Asia, África, Europa y América, el pasado 8 de marzo millones de mujeres salieron a las calles para reivindicar sus derechos y protestar por la desigualdad y violencia de género.

En Chile, la movilización fue extraordinaria. La coordinadora 8M cifra en 2 millones de manifestantes en Santiago y en 4 millones en todo el país. Inmensa movilización en un Chile que está en estallido social desde hace más de 140 días cuando se levantó contra la desigualdad social y económica del neoliberalismo de Piñera y que espera la elaboración de una nueva Constitución que sustituya a la de Pinochet; el país también que hizo que en pocos días mujeres de todo el mundo cantaran “El violador eres tú” en múltiples lenguas.

En Colombia denunciaron los casos de feminicidios y los asesinatos de líderes sociales y sindicales y demandaron la legalización del aborto. En Argentina gritaron “Por la autonomía de nuestros cuerpos y contra los fundamentalismos religiosos” y “¡Aborto legal, ya!”, que posiblemente se logrará este año.

En México se manifestaron contra la violencia sexual y el feminicidio, que asesinó a 1.010 mujeres en 2019, exigiendo justicia por las mujeres violentadas, asesinadas o desaparecidas. La jornada del domingo fue seguida de un paro nacional el lunes 9M.

En Perú, a la denuncia de la violencia sexual unieron la demanda de trabajo digno para las mujeres coreando “Trabajadoras sí, explotadas y violentadas no”, y “Lavar y cocinar también es trabajar”.

La manifestaciones se sucedieron en India, Iraq, Sudán, Siria, Pakistán, Marruecos, Francia, Inglaterra, Albania…

Publicado en el Nº 333 de la edición impresa de Mundo Obrero marzo 2020

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