Cómo explicar quén se convertira en dueño del mundo con esta crisis y las próximasViva la internacional sanitaria...casi

Joaquín Sánchez Cabezas 31/03/2020

Época de contradicciones la que vivimos. Todos contamos con un máster médico sacado por WhatsApp y somos capaces de enmendar y pronosticar a posteriori con nuestra extensa experiencia en pandemias africanas y europeas. ¿Que no sabes gestionar una crisis y no tienes experiencia en hospitales? Será porque has visto poca tele o porque sales poco de bares.

En fin, si algo bueno nos trae la desgracia, y no por reconocerlo deja de ser desgracia, es que cuasi iguala países y clases sociales. Cuasi, cuasi, cuasi… Porque por mucha aproximación, no es igual pasar una cuarentena en el jardín bien atendido, o incluso en Zarzuela, lavándose las manos y recibiendo unos beneficios reducidos, que quedarse en el paro, seas empleador o empleado, y no poder pagar el alquiler. No es igual sufrir coronavirus en Alemania, con 222% más de camas de cuidados intensivos por habitante [1], que en España, con el presupuesto de sanidad recortado durante las últimas décadas en cerca de 20.000 millones [2]. No es lo mismo vivirlo en España que en Zimbabwe. Lástima que sin fútbol cueste más mirar a otra parte.

Mientras unos exaltan la patria y la unidad, que es lo mismo que poetizar concertinas contra los de abajo y con orgullo, las distintas clases sociales empatizamos, nos damos abrazos virtuales y nos convertimos en pseudodetectives de cualquiera que pise el asfalto. Perdemos libertades cuasi blindando seguridades. Hasta aquí todo bien… o no. Lástima que tras el limbo aparezcan ERTEs, fantasiosos o coherentes, y que el silencio deje paso a las historias, las preguntas y a la mente.

Estimados parasitólogos, eminentes estudiantes del dame pan y llámame perro, queridos colegas: resulta que ante cada nueva brillante intuición una empresa farmacéutica privada realiza varias pruebas antes de sacar un producto al mercado. Lógico es. En primer lugar, las investigaciones pasan por comprobar su presunta eficacia en un laboratorio o en ciertos casos en animales. Hordas de becarios y contratados estudiando probetas y ratas. Las dioptrías aumentan y escalamos a la fase dos: hay que evidenciar los resultados en personas. Usamos a un grupo poblacional de referencia, normalmente gente lumpenizada que no encuentra más salidas. Y… ¡victoria!, observamos el éxito del producto en nuestros cobayas humanos. Ustedes y yo podemos plantearnos ya abrir el champán y celebrar un mundo mejor... o no. Tranquilo, baila lento y disfruta que aún queda por calcular la viabilidad económica y toca valorar si la comercialización de la idea feliz va a limitar la venta o el beneficio obtenido con otros medicamentos, sean estos preventivos, curativos o paliativos.

Suponiendo que el beneficio no sea el esperado debido a la reducción de ingresos provenientes de otros productos, dicho medicamento se patentará para que no pueda ser usado por la competencia y no se produzca ni comercialice. Por contraposición, suponiendo que el beneficio sí sea el esperado, la imaginación nos abre un camino insospechado de metodologías para promover su uso. Recapitulemos. Una enfermedad estudiada en laboratorio, un producto curativo, un beneficio farmacéutico, una inversión para nuevos estudios, una enfermedad… Dejo al lector proseguir sacando conclusiones.

Podríamos, muy a grosso modo, dividir el beneficio de un laboratorio privado en cuatro partes: reinversión en crecimiento y nuevas investigaciones, provisión de dividendos a los accionistas privados, sostenimiento de infraestructuras ya existentes y, por supuesto, pago de salarios al personal contratado, dejando aparte la inversión en publicidad y el marketing en hospitales y centros de salud. ¿Compartirán información los laboratorios? ¿Competirán los representantes farmacéuticos dando obsequios, prebendas y vendiendo bondades de sus productos clonados en vez de realizar un estudio de calidad de ventajas frente a otros descartando el menor?

Juguemos a plantearnos de qué modo podría obtener una empresa un precio competitivo frente a un producto testado y fabricado en un laboratorio público… Tal vez reducir el salario del personal, limitar la calidad de las infraestructuras, reducir el beneficio de los accionistas privados, reducir la inversión en las nuevas investigaciones…, no reducir nada y solicitar subvenciones al Estado… o combinar las subvenciones con múltiples de las variables anteriores multiplicando el incremento.

Dado que no es lógico pensar que los inversores, que son quienes pilotan el timón, deseen reducir sus beneficios presentes, ni reducir investigaciones que les proporcionen beneficios futuros, y que deberán pensar otras maneras para aligerar el precio de un medicamento, podemos deducir que la más sencilla de las formas será producir sólo aquellos medicamentos que den beneficio económico abundante, que no máximo beneficio médico. Esto significa que si alguien tiene una enfermedad rara, compartida por el 0´01% de la población, o si algún país de bajo poder adquisitivo sufre una pandemia, la investigación, subvencionada por todos, será posiblemente descrita como no viable por no generar beneficios suficientes, que no pérdidas.

Supongo que ven a dónde les quiero llevar. Vivimos un paradigma neoliberal cada vez más global, donde la privatización de derechos, entre ellos la salud, tiene que ver con el apoyo a lo privado y la esquilmación de lo público. Un ejemplo: según Médicos del Mundo, la investigación de trastuzumab, para cáncer de mama, alemtuzumab (Sanofi) y bevacizumab (Roche) han sido financiados en un 50%, 70% y 50% respectivamente por entidades sin ánimo de lucro. Sólo el primero ha generado más de 60.000 millones en ventas desde su comercialización [3].

Como consecuencia lógica, y gracias a la aquiescencia de los Estados, la rentabilidad económica de la industria farmacéutica ha sido del 7,29%, cifra mayor que la del beneficio de las empresas armamentísticas y financieras [4]. La gallina de los huevos de oro ha crecido hasta ser abominable.

En Bruselas, el lobby de multinacionales que busca doblegar la voluntad de los eurodiputados para modificar normas que nos afectan a todos mueve más de 25.000 personas, contratadas a las órdenes de 135 grupos de presión [5]. Ese dinero, ¿qué resultados tendría puesto en cooperar en vez de en competir? ¿No resultará que el común es más que la suma de los individuos y que ese dinero reinvertido colaborativamente generaría ganancia social en vez de lucrar a individuos privados?

Decía Bertolt Brecht que vinieron a por otros, que no me importó y que ahora es tarde porque a mi ya me ha tocado. Aplicable en el voto, en la afiliación sindical y en la urgente nacionalización de laboratorios farmacéuticos y hospitales privados. Hasta ayer, un muerto en Zimbabwe no contaba, dado que las emociones están conectadas con el miedo y con los cercanos y, volviendo a Brecht, era difícil identificarse con un zimbabwense. Hoy, sin embargo, vemos más inmediata la necesidad de que la OMS gestione unitariamente laboratorios, hospitales y farmacéuticas.

En una catástrofe como la actual, en la época de la economía online, los más fuertes resisten y evaden el problema, máxime cuando puedes pedir a un centro comercial que te traiga la compra a casa, a una cadena deportiva que te mande la bici que has comprado desde tu sofá o al todopoderoso Amazon lo que se te ocurra. Imaginemos no una sino cuatro, cinco o seis catástrofes similares en los próximos años o en las próximas décadas. Dado el nivel de experimentación tecnobiológico, el deshielo de los polos que incluyen a antiguas bacterias aletargadas, la nueva guerra fría, esta vez EEUU contra China y Rusia principalmente, y el afán de beneficio de las farmacéuticas privadas, no sería de extrañar. ¿Seguirán, en este escenario, los Estados manteniendo su capacidad económica para ofrecer los servicios básicos a toda la población?

La realidad, mal que nos pese, es que los Estados pierden aceleradamente un peso progresivo frente a las multinacionales, que contamos cada vez con menos recursos y que, transigiendo con los tribunales de arbitraje, les hemos dado libertad para demandar, quebrar y obligarnos a todos a pagar por presuntos beneficios no obtenidos a causa de modificaciones fiscales o de reformas laborales más proteccionistas con los trabajadores. Negro. Muy negro si las multinacionales que nos curan son las que nos enferman, si el Estado compra por diez lo que la farmacéutica produce por uno, subvenciones mediante, y si la menor capacidad para gasto social desencadena recortes subsumiendo a los Estados al antojo empresarial.

Dado que de momento ni estas farmacéuticas ni sus beneficios son aún propiedad universal, sólo cabe esperar una opción entre dos: o bien cambiar el rumbo o mal, más pandemias, menos Estado, menos gasto social y más paro.

Último: darnos ánimo unos a otros sin hacer mayor reflexión es aplaudir a Nerón y ver arder Roma.

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NOTAS

1. OCDE. Recogido en Ruiz, Javier. ¿Tiene España el mejor sistema de salud del mundo? Los recortes que lo han diezmado en la última década. La SER. Madrid. 25/3/2020. https://cadenaser.com/ser/2020/03/25/economia/1585116945_088343.html

2. Cumbre Social. Recogido en I.G.C. Diez años de recortes en la sanidad pública. Nueva Tribuna. Madrid. 9/11/2018. https://www.nuevatribuna.es/articulo/sanidad/diez-anos-recortes-sanidad-publica-espanola/20181109122228157300.html

3. Médicos del Mundo. La industria farmacéutica se beneficia de medicamentos contra el cáncer desarrollados con una gran inversión pública. 17/4/2018. https://www.medicosdelmundo.org/actualidad-y-publicaciones/comunicados-de-prensa/la-industria-farmaceutica-se-beneficia-de

4. Cifras del período 2011-2016. Ciordia Morandeira, A., Morillo García C., Pérez Pérez A. Rentabilidad de la industria farmacéutica. Agora, Factchecking: Madrid, 15/02/2016, Consultado en Velásquez, Germán, La increíble y triste historia de la industria farmacéutica y de los gobiernos desalmados. LeMonde Diplomatique en español. Valencia, 18/5/2020 https://mondiplo.com/la-increible-y-triste-historia-de-la-industria

5. Observatorio Europeo de las Corporaciones. Lobby Planet Bruselas. Tu guía al turbio mundo del lobby en Bruselas. Bruselas. 8/5/2019. https://corporateeurope.org/es/2017/06/lobby-planet-brussels

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