Periodista y ensayistaPascual Serrano: “En el mundo del espectáculo, un argumento siempre pierde frente a un insulto” “Muchos políticos no solo mienten con impunidad, sino que acusan de 'fake news' a las informaciones que no les favorecen”.

Gema Delgado 03/04/2020

Paren las rotativas. Una pausa para ver dónde está y adónde va el periodismoPascual SerranoEditorial Akal

“Como en tantas cuestiones de nuestra vida, en el periodismo el acontecer diario nos impide parar un momento, situarnos en la perspectiva adecuada y reflexionar sobre lo que estamos haciendo y hacia dónde vamos. Es el fenómeno físico de la bicicleta; no podemos parar porque nos caemos. Pero no es verdad, podemos parar y, sin caernos, pensar en el tipo de periodismo que hacemos, o que nos hacen hacer, y reflexionar acerca de quién influye para que en esta profesión se haga lo que se hace”. Así se presenta en la contracubierta el último libro de Pascual Serrano Paren las rotativas. Una pausa para ver dónde está y adónde va el periodismo.

Pascual se baja de la bici y nos invita a que nosotros también lo hagamos y nos sentemos con él a analizar y cuestionarnos qué está pasando con los medios y las redes, de qué noticias nos informan, qué dirigentes políticos y de qué partidos son entrevistados, de qué ideología son los tertulianos y los analistas que interpretan las noticias, quién paga a los periodistas.

Empresas que vetan contenidos poniendo o retirando anuncios, políticos como Trump agitando mentiras en la redes que logran llevarle al gobierno, gobiernos como el de Esperanza Aguirre en la Comunidad de Madrid financiando descaradamente a Intereconomía, Libertad Digital y La Razón a través de publicidad institucional, sirven de ejemplo a la hora de explicar cómo funcionan los medios, cómo se les compra, cómo se construyen las noticias y quién decide lo que sale y lo que no sale en la televisión, en la radio y los periódicos, la relación de los medios con la política y sobre todo con la banca y el poder económico. Habla de la influencia de los nuevos formatos y tecnologías tanto en la forma de informar e informarnos como en los contenidos que difunden. Y de las redes y la democratización de la desinformación. Este libro, que da muchas claves, concluye con una fundamental para llegar al meollo de la cuestión, lo que dijo Garganta Profunda al periodista Bob Woodward: “sigan la pista del dinero”.

Pascual Serrano es periodista, ensayista colaborador de diversos medios españoles e internacionales, entre ellos Mundo Obrero, donde es miembro del consejo de redacción, eldiario.es, Público y Le Monde Diplomatique. Fue uno de los fundadores de Rebelión, trabajó de asesor editorial en Telesur y dirige la colección de libros A Fondo, sobre temas de actualidad, en la editorial Akal.

Con este libro, Pascual Serrano suma más de una decena de publicaciones dedicadas a analizar críticamente, y desde la práctica, los medios y los poderes económicos que los manejan. El autor forma parte de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad y a finales de año la Asociación Pro Derechos Humanos de España refrendó su trabajo con el premio de Periodismo de Derechos Humanos 2019, uno más en su carrera profesional.

“De nada sirve dedicar periodistas a desmentir bulos si no están penados y si el bulo tiene más poder de difusión y seducción que las verdades”



EL MONO AZUL: Cuentas que los medios de comunicación, el llamado cuarto poder, que debería de controlar al legislativo, al ejecutivo y al judicial, se ha vuelto el más incontrolable y el menos democrático de todos, que está por encima de la propia democracia. ¿Qué está pasando?
PASCUAL SERRANO:
Está sucediendo que todos los poderes están siendo cooptados por el económico, pero en el caso del cuarto poder, en la medida en que no está garantizado ningún mecanismo social de vigilancia o garantía, termina siendo una herramienta más del poder económico. De ese modo tenemos unos medios que no son elegidos por nadie, que no representan a nadie, que no deben soportar a ningún contrapoder y que a cualquier crítica responden con el comodín de la libertad de expresión.

El análisis que haces de la situación del periodismo y los medios de comunicación hoy es desolador: el culto a lo trivial; el imperio de la imagen sobre la palabra; lo anecdótico sobre la información; la inmediatez sobre la contextualización y el análisis; la sobrecarga de información mezclada con los rumores y las mentiras... ¿Cómo hemos llegado aquí?

Básicamente porque hay que hacer caja. Es decir, si los medios son negocio, no están obligados a ningún compromiso ni responsabilidad social, y si la legislación que los regula es mínima, su degeneración es inevitable. Su involución es hacia lo más empobrecedor de las audiencias, a nivelar por lo bajo en una sociedad que, cada vez más, huye de la complejidad, del pensamiento crítico y de la reflexión.

“Estar organizado es fundamental. El problema es explicar que organizarse no es estar en un grupo de facebook o firmar un manifiesto virtual”



E.M.A.: ¿Por qué tienen tanto éxito programas seudoinformativos como la Sexta Noche y la pelea de gallos de contertulios saturada de interrupciones e insultos? ¿Ya no hay audiencia para aquellos programas como La Clave?
P.S.:
Todo se espectaculariza. El argumento elaborado, la reflexión profunda resulta aburrida en el mundo trepidante y colorido de nuestros medios, más todavía si hablamos de televisión. En el mundo del espectáculo un argumento siempre pierde frente a un insulto.

E.M.A.: Explicas que hoy una televisión es una máquina de crear ideología más eficaz que un partido político... pero a la que el espectador llega más desprotegido, porque van, además, cargados de un aura de “independientes”. ¿Cómo actúan y quienes son esos pocos señores que definen los referentes y opiniones de cómo tenemos que ver el mundo?
P.S.:
Basta con observar de qué depende la viabilidad de un medio, qué fuerzas económicas son las que lo sostienen, qué sector empresarial está detrás. Si el medio de comunicación comparte accionistas con poderosos conglomerados, depende de grandes prestamos bancarios, contiene publicidades de sectores que cotizan en Bolsa, es evidente que ese medio obedecerá a un determinado modelo político, económico e ideológico, por mucho que diga que es independiente.

“Si los medios son negocio, no están obligados a ningún compromiso ni responsabilidad social, y si la legislación que los regule es mínima, su degeneración es inevitable”



E.M.A.: Si a la libertad de expresión la han secuestrado los medios privados, como dices, ¿por qué no se les exige ninguna responsabilidad social?
P.S.:
La responsabilidad social solo la pueden exigir los poderes públicos. Pero nuestros poderes públicos están preocupados por cómo son presentados y tratados por los medios de comunicación, ninguno se atreve a ponerle el cascabel al gato.

E.M.A.: ¿Qué pueden hacer las instituciones para garantizar el derecho a la información y acabar con la impunidad de los que atentan contra él?
P.S.:
Sería muy largo de responder. Pero se trataría de actuar en tres planos: evitar la concentración empresarial que impide la pluralidad: combatir la mentira y la manipulación a la que recurren con total impunidad y, por último, desarrollar una estructura eficaz, plural y democrática de medios públicos y colectivos.

E.M.A.: Los medios están consintiendo que Vox marque la agenda mediática, como acaban de hacer con el veto parental. Tampoco es gratuito ofrecer protagonismo en los medios a un sector ideológico, mucho más amplio que el partido de Abascal, para que falsee la historia. ¿Qué tratamiento crees que debería tener Vox en los medios?
P.S.:
Es un debate complejo. A estas alturas es una ingenuidad decir que son poderosos porque los medios les difunden. En el caso por ejemplo del veto parental, podrá parecernos una chorrada, pero si lo propone el tercer partido con más representación en el Parlamento nacional con más de 50 diputados, y que es clave para investir presidentes autonómicos y aprobar sus presupuestos, es normal que se le dé trascendencia.

Otro asunto es que les dejemos mentir. Ese es el problema, que aquí se le deja mentir a todo el mundo: a los grandes medios durante toda la vida, a Vox, a Eduardo Inda, a la familia Franco. Hemos creado una estructura para denunciar por odio, algo que yo no creo que deba ser ilegal (yo odio a muchos) pero no pasa nada por mentir. Te pongo el ejemplo de las declaraciones de Ortega Smith afirmando que las Trece Rosas asesinaban y torturaban. Se le denunció por odio, algo a lo que yo no le veo problema, me da igual que las odie, pero no se le pudo denunciar por mentir con esas acusaciones.

E.M.A.: El ataque mediático al gobierno progresista va a ser constante y feroz. ¿Cuál sería una buena estrategia de comunicación?
P.S.:
Es la pregunta del millón. A estas alturas ya se ha demostrado que obsesionarse con tener el beneplácito de los grandes medios es absurdo. En la extrema derecha lo han entendido, desde Bolsonaro a Trump, han logrado ganar apoyo ciudadano despreciando a los grandes medios. Han jugado sucio con campañas de mentiras y sembrando miedos, pero lo que es verdad es que se puede conseguir tener grandes apoyos sin contar con los medios, si sabes utilizar las redes, si cuentas con la complicidad de la militancia y si logras desmontar las mentiras que digan contra ti. También es fundamental convencer a la gente de qué es lo importante: que mientras unos hablan de pin parental y banderas, otros suben el salario mínimo y las pensiones.

“Se puede conseguir tener grandes apoyos sin contar con los medios si sabes utilizar las redes, si cuentas con la complicidad de la militancia y si logras desmontar las mentiras que digan contra ti”



E.M.A.: También han cambiado las fuentes de información. Hoy los corresponsales ya no son profesionales de la información que se informan, contrastan datos, hablan con expertos y testigos y contextualizan la noticia sino que en muchos casos están siendo sustituidos por vídeos, reales o burdos montajes interesados, que circulan por las redes. ¿Qué rigor informativo tienen esos testimonios?
P.S.:
Esa es otra de las consecuencias de la búsqueda de la rentabilidad. Ya no compensa tener corresponsales o enviados especiales. Se aparenta informar con imágenes de agencia, declaraciones oficiales o testimonios de gente que pasaba por allí sin ningún valor. También reflexiono en el libro sobre todos esos vídeos que acaban llenando los informativos de televisión: vídeos de cámaras callejeras, de comercios, etc... Toda una morralla audiovisual que hace gracia. Hace unos veinte años con eso se hacía un programa de vídeos curiosos, ahora hacen el noticiero.

E.M.A.: Citas a El Roto diciendo en una de sus viñetas: “Gracias a las nuevas tecnologías, me informo al segundo y lo olvido al instante”. ¿Cómo internet, la sobrecarga de información y la obsesión por la inmediatez condiciona el periodismo y la forma de comprender lo que pasa en el mundo?
P.S.:
Es la cultura del fast food, del buffet libre informativo. Todo ha de ser rápido, superficial y abundante. Lo peor es que el ciudadano se cree informado pero no comprenderá nada. Eso sí, puede que en el bar dé el pego.

E.M.A.: ¿Está en peligro la prensa escrita en un mundo del pensamiento breve e inmediato dominado por la imagen y las pantallas?
P.S.:
Es verdad que la prensa en papel diaria ha perdido sentido. Nadie va a salir a la calle, acercarse a un quiosco (que, por cierto, cada vez hay menos) y comprar un periódico con las noticias de ayer. Otra cosa son unos medios de información en papel semanales o mensuales, que interpreten y analicen asuntos y acontecimientos complejos para los que se necesita suficiente espacio de reflexión, no hay urgencia para contarlo, y se permite incorporar contexto y antecedentes para facilitar la comprensión.

E.M.A.: Y en ese contexto, ¿cuál es el papel que debe desempeñar Mundo Obrero?
P.S.:
Mundo Obrero, como mensual, cumple todas esas condiciones para analizar y reflexionar sin prisa y con la extensión adecuada esos acontecimientos que los lectores necesitan conocer con profundidad. Porque es la izquierda la que necesita explicar las cuestiones; la derecha y el pensamiento dominante se puede permitir quedarse en la espectacularidad y la superficialidad. Nosotros no, nosotros queremos analizar el mundo, explicarlo y cambiarlo. Y para eso necesitamos tiempo y espacio. Mundo Obrero lo tiene.

E.M.A.: Dices que hemos perdido una oportunidad, que la llegada de internet y la explosión de las redes sociales en lugar de democratizar la información ha democratizado la desinformación y ha aumentado la desigualdad.
P.S.:
No sería justo decir que la llegada de internet y las redes ha sido algo negativo. Hemos logrado terminar con ese oligopolio de empresas que dominaban todo el panorama informativo. El problema es que con esas herramientas hemos colaborado en el caos y la inseguridad informativa. La propia ciudadanía está siendo responsable de parte del remolino de fake news, bulos, ruido y paja informativa. Es importante formar y educar a los ciudadanos en el uso de las redes.

“En la cultura del 'fast food', del buffet libre informativo, todo ha de ser rápido, superficial y abundante. Lo peor es que el ciudadano se cree informado pero no comprenderá nada. Eso sí, puede que en el bar dé el pego”



E.M.A.: Cuentas que en un estudio sobre el impacto de las fake news en España, un 60% de los entrevistados creía saber detectar una noticia falsa, aunque la realidad lo reducía al 14%. Y que un 44,6% de los participantes no se creyó una noticia verdadera. ¿Cómo afecta a la calidad de la democracia una sociedad tan expuesta a la inseguridad informativa?
P.S.:
Supone un caos total, la gente no sabe diferenciar la verdad de la mentira. Muchos políticos no solo mienten con impunidad, sino que acusan de fake news a las informaciones que no les favorecen. De nada sirve dedicar periodistas a desmentir bulos si no están penados y si el bulo tiene más poder de difusión y seducción que las verdades.

E.M.A.: Las redes y las mentiras en las redes están siendo muy rentables para manipular a los ciudadanos durante las campañas electorales. Donald Trump mintió en el 69% de sus declaraciones y Hillary Clinton en una de cada cuatro. El que más capacidad tiene para mentir es el más poderoso. ¿Quién le puede poner freno a esta carrera?
P.S.:
Ese es el problema, cuando no hay normas y esto se convierte en la jungla, vence el más poderoso. Y en comunicación el más poderoso es el que tiene más medios para difundir, o sea, los de siempre.

E.M.A.: Alertas de que las noticias falsas son más atractivas, espectaculares y baratas que las verdaderas, que necesitan de un trabajo periodístico. Son más rentables y se difunden y reenvían mucho más que las verdaderas.
P.S.:
Claro, es más divertida y barata una noticia inventada que buscar una real. Nunca podrá compararse la capacidad de difusión de un bulo a la de una noticia verdadera. El bulo siempre es espectacular y entretenido, y siempre habrá uno que se ajuste a tu ideario, la noticia no tiene por qué serlo.

E.M.A.: Si, como dices, “tanto el origen como la solución a muchos problemas se encuentra en las estructuras económicas y sin actuar sobre ellas poco se podrá hacer” ¿Cómo habría que actuar?
P.S.:
El único modo de actuar en las estructuras económicas es a través de un Estado fuerte y democrático. En el capitalismo todo lo que es abandonado por el Estado se lo apropia el mercado.

E.M.A.: Si la capacidad de control y dominio va a estar muy determinada por nuestro nivel de conciencia, observación y crítica, ¿cómo desarrollar esa capacidad crítica para responder?
P.S.:
Con cultura, formación y sensibilización en valores. Y para ello estar organizado es fundamental. El problema ahora es explicar que organizarse no es estar en un grupo de facebook o firmar un manifiesto virtual.

E.M.A.: ¿Quién paga a los periodistas y en que condiciones tiene que desempeñar su trabajo?
P.S.:
Es una pregunta fundamental para valorar la credibilidad de un medio. Saber de dónde saca sus ingresos. La izquierda debe interesarse por las condiciones laborales de los periodistas si de verdad esperan una información honesta y veraz. Si no lo hacen, tendrán periodistas a sueldo de anunciantes, grandes accionistas o cualquier lobby que quiera imponer su ideario. Conseguir conocer la verdad, elaborarla y difundirla cuesta dinero, debemos resolver quién ha de pagarlo.

E.M.A.: ¿Cómo pueden defenderse los periodistas frente a los dueños de las empresas de comunicación?
P.S.:
¿Cómo puede defenderse un trabajador de su empresario? Es igual en el caso de los periodistas, con una legislación laboral digna, y con unos mecanismos públicos que garanticen unas condiciones adecuadas para ejercer el periodismo de forma honesta y plural.

E.M.A.: Dentro de este panorama un tanto desolador, hay alternativas. La salida que apuntas en el periodismo es reinventarse y, sobre todo, salirse del rebaño. Háblanos de esos medios de comunicación de propiedad y gestión alternativa.
P.S.:
Se trata de medios colaborativos, donde varios periodistas apelan a los lectores y usuarios para lograr la viabilidad de su medios. No están al servicio de grandes accionistas ni anunciantes, son más transparentes en sus cuentas y más participativos en la toma de decisiones.

E.M.A.: Llevas años insistiendo en que para mantener la independencia de esos medios y evitar que entre el poder económico es imprescindible la implicación de los lectores y consumidores de información. ¿Es necesario seguir insistiendo?
P.S.:
Claro, debemos de saber que la información hay que pagarla. Y solo hay tres vías: los grandes poderes económicos que condicionarán sus contenidos; un Estado democrático que asuma su obligación de garantizar una información plural; o los propios ciudadanos. Mientras consigamos un Estado que nos garantice esos derechos, debemos ser los ciudadanos los que resolvamos la viabilidad de esos medios y la supervivencia de sus profesionales.

----

BREVE Y CLARO

Sobredosis de información
Un modo de desinformar con la misma eficacia que la censura.

Democratización de la desinformación
En lugar de democraticar la información, con las redes sociales hemos logrado democratizar la desinformación.

Libertad de expresión
Primero la libertad de expresión era para los medios de comunicación, después se planteó para los periodistas. Lo único válido es comprender que el sujeto de ese derecho, como de todos, han de ser todos los ciudadanos.

Derecho a la información
Sin información no se puede ejercer ninguna de las libertades públicas (asociación, manifestación, voto...).

Fake news/Hechos alternativos/Postverdad
El modo de blanquear las mentiras y los engaños.

Hiperatrofia del poder mediático
Un sistema de degradación de la democracia por el que el poder de difundir información resulta más poderoso que las propias instituciones democráticas.

Emocionalidad y espectacularización de la información
Erradicar el raciocinio de la información para dejarla en manos de las emociones y el sentimiento. Un gran peligro.

La omnipresencia de la pantalla
No es verdad que una imagen valga más que mil palabras. El razonamiento y el análisis de los seres humanos se hace con la palabra no con las imágenes.

Publicado en el Nº 333 de la edición impresa de Mundo Obrero marzo 2020

En esta sección

Camaradas y ciclistasCuando las bombas estallan en Ucrania, los medios de comunicación despliegan sus armasReforma laboral en un día de calorLuis Cernuda, la España que arde frente a la derrotaValla, valla

Del autor/a

Enrique Santiago: "Hay que trabajar unitariamente para afrontar los retos del país"Cuando las bombas estallan en Ucrania, los medios de comunicación despliegan sus armasCarlos Sánchez Mato: "Demostramos que se puede gobernar de otra forma"Amparo Climent: “Siempre hablo de mujeres porque son las grandes olvidadas y las que más sufren”Ni OTAN, ni guerras, queremos paz