Los asesores del ‘ala oeste’ están cuidando mucho que no aparezca una gran foto de la pandemia, una imagen de esas que fijan la historiaEl Vietnam de Trump es el coronavirus (2ª) El colmo para Trump sería perder las elecciones de noviembre sepultado por el coronavirus y los muertos de su particular Vietnam.

Mariano Asenjo Pajares 30/04/2020

“¿Por qué los negros no pueden ser ángeles?...
porque si les pones alas serían murciélagos”

“Chiste” racista

En realidad, la cifra de muertos por coronavirus en EEUU hace semanas que superó al número de “bajas” sufridas por este país en los 10 años de la guerra de Vietnam. Los últimos datos publicados por ‘Reuters’, afirmando que “la mortalidad en Estados Unidos durante las primeras semanas de la epidemia de coronavirus fue muy superior a la reportada por las autoridades”, así lo indican, según un estudio de la Universidad de Yale y 'The Washington Post' al que la agencia remite. Esta introducción viene a cuento de que, a resultas de nuestra anterior entrega (‘COVID-19 y Trump: más ataúdes que en Vietnam’) y de sus repercusiones, estimamos que procede hacer al menos un par de comentarios previos, que sirvan para aclarar nuestro campo de acción y la intencionalidad de estos artículos en torno al tratamiento que observamos en la administración de EEUU para combatir al Covid-19.

Un amable lector nos decía que no es una buena forma de establecer un balance si relacionamos una guerra con una epidemia. Mientras, otro lector nos recordaba que España tiene, en proporción, más muertos por coronavirus que EEUU. Se agradece el interés y el tono de ambas consideraciones. No obstante, nuestro artículo antes referido no trataba de generar una comparativa sobre la forma en que diferentes gobiernos afrontan la pandemia del coronavirus, ni tampoco de comparar los efectos de dos epidemias distintas en el tiempo. Nuestro propósito es otro, quizá más limitado pero también más concreto: analizar las causas que subyacen tras los efectos asimétricos que el Covid-19 está infligiendo a amplias capas de población de EEUU, así como el racismo que emana de las propias políticas y actuaciones, tan irresponsables como negligentes, del actual inquilino de La Casa Blanca.

Noticias sobre comportamientos racistas en relación con el Covid-19 y EEUU se vienen produciendo de forma periódica y hasta normalizada. El propio Trump se ocupa de ello, así en una imagen captada el jueves 19 de marzo en los jardines de la Casa Blanca por Jabin Botsford, reportero gráfico del diario ‘The Washington Post’, causó gran impacto al mostrar cómo en el texto que se disponía a leer Donald Trump durante una comparecencia de prensa la palabra "Corona" aparece tachada con marcador negro y la palabra "chinese" ("chino", en español) escrita a mano justo arriba. La imagen sugiere un esfuerzo de Trump para referirse al coronavirus como "virus chino".

En el texto que se disponía a leer Donald Trump durante una comparecencia de prensa la palabra "Corona" aparece tachada con marcador negro y la palabra "chinese" (“chino”, en español) escrita a mano justo arriba. La imagen sugiere un esfuerzo de Trump para referirse al coronavirus como “virus chino


Ya en su primera alocución al país, el 11 de marzo, para hablar de la crisis que estaba generando la pandemia se refirió al Covid-19 como un "virus extranjero". Así las cosas, no es de extrañar que el número de ataques contra orientales desde el brote del coronavirus haya aumentado de forma preocupante: entre el 9 de febrero y el 7 de marzo, los medios recogieron 292 incidentes. El número aumentó un 50% de la primera semana a la cuarta. Esta monitorización está siendo realizada por el sociólogo Russell Jeung, profesor de estudios asiático-estadounidenses en la universidad de San Francisco. El propio FBI, a raíz del apuñalamiento en Texas el 6 de abril a una familia asiática en un ataque racista por el coronavirus, realizó un informe donde no solo se confirma la tendencia a un mayor número de agresiones racistas en contra de la comunidad asiática, sino que también les apunta como un grupo en riesgo para las tiempos venideros.

En nuestra anterior entrega de esta serie ya nos referíamos a la falta de información sobre el nivel de incidencia de la pandemia por raza en el ámbito nacional, pues solo algunos Estados se han atrevido a publicar los datos desagregados, pero todos los números disponibles hasta ahora han arrojado una conclusión muy similar: los negros están sufriendo en Estados Unidos el azote del virus con más dureza que los blancos. Todo cuadra. Según los datos oficiales del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de la Administración (CDC, por sus siglas en inglés), los negros de entre 18 y 49 años tienen dos veces más probabilidades de morir de una enfermedad cardíaca que los blancos, y los de entre 35 y 64 tienen un 50% más de posibilidades de sufrir hipertensión que los blancos. También ocurre con la diabetes y otras condiciones preexistentes que convierten a un ciudadano en carne de cañón para el Covid-19. Un ejemplo. En Chicago, la delatadora brecha entre la esperanza de vida de un blanco y un negro señala una distancia de casi nueve años. Al respecto, la comisaria de Salud pública de la ‘Ciudad de los Vientos’, Allison Awardy, ha señalado que, entre otras razones, “el racismo institucional que ha conducido a estas inequidades” durante años se está reflejando en los números de la pandemia. Visto lo visto, no parece probable que Trump vuelva a repetir en esta campaña electoral aquella frase de 2016: “¿Qué demonios pueden perder los negros si me votan?”

No parece probable que Trump vuelva a repetir en esta campaña electoral aquella frase de 2016: “¿Qué demonios pueden perder los negros si me votan?”


Los hispanos constituyen el 29% de la población en Nueva York y representan el 34 % de las muertes por coronavirus. Sin ambages, el alcalde Bill de Blasio ha interpretado que los datos muestran “claras desigualdades” en cómo el virus está afectando a la gente. “Muchas personas luchan por obtener la atención médica que necesitan, no tienen el dinero para pagar la atención médica que merecen. Muchas personas han vivido con condiciones de salud crónicas”, indicó. El alcalde neoyorquino ha denunciado como uno de los motivos fundamentales el sistema sanitario estadounidense y las desventajas en las que sitúa a las personas de bajos ingresos, recordando que desde hace décadas muchos ciudadanos han tenido problemas para acceder a los servicios de salud que necesitan. De Blasio, que se explica con meridiana claridad, ha recordado además que muchos de los inmigrantes en Nueva York tienen peores condiciones laborales y son trabajadores de la industria de los servicios que no han podido quedarse en casa para protegerse de la enfermedad. A ello se suman los trabajadores indocumentados que no pueden acercarse a los servicios de salud oportunamente. Relacionemos. En mayo de 2019, en un mitin en Florida, Trump preguntó a sus seguidores qué se podía hacer con los inmigrantes que cruzan la frontera, “¿cómo podemos pararles?”. Alguien en la multitud respondió: “Hay que dispararles”. El presidente de EEUU se rio como si fuera un chiste.

En su obsesión por sacarse la mierda de su propia casa, el tuitero de ‘La Casa Blanca’ acusa a los demás de lo que, esperemos, algún día sea acusado él por un tribunal. Trump se empecina en que el número de muertos por coronavirus en China "es mucho más alto" que en EEUU (el futuro dirá lo que tenga que decir sobre ese asunto). Mientras, el estudio de la Universidad de Yale y 'The Washington Post', aludido al principio de esta entrega, señala que durante el mes de marzo y hasta el 4 de abril se registraron en el país unos 15.400 decesos por encima de la media habitual, una cifra de fallecidos casi dos veces más alta que la atribuida al covid-19. En verdad, no necesariamente todos ellos fallecieron por las complicaciones del virus, pero queda claro que se ha minusvalorado el impacto de la epidemia en los recuentos oficiales. “Las grandes masas sucumbirán más fácilmente a una gran mentira que a una pequeña”, decía Hitler, y Trump parece seguir la consigna al pie de la letra.

En su obsesión por sacarse la mierda de su propia casa, el tuitero de ‘La Casa Blanca’ acusa a los demás de lo que, esperemos, algún día sea acusado él por un tribunal.


Las malas noticias del Covid-19 en Estados Unidos se agolpan y su efecto no le permiten a Trump marcar el paso de mandatario resuelto y eficaz. Un día sí y otro también sus comparecencias solo sirven para enmendar lo que fueron sus previsiones. Estos días, además, la maldita analogía viralizada –nunca mejor dicho- que sitúa como hito el número de muertos en EEUU, por COVID-19, superando el número de estadounidenses que murieron en el prolongado conflicto con Vietnam, le resultará especialmente irritante. Los asesores del ‘ala oeste’ están cuidando mucho que no aparezca una gran foto de la pandemia, una imagen de esas que fijan la historia, como la de la niña Kim Phuc huyendo del napalm por una carretera vietnamita mientras se quitaba los restos de su ropa en llamas. Trump tiene motivos para temer que se cuele el ‘síndrome de Vietnam’ en su particular batalla por la gestión mediática del coronavirus. Vietnam, incluso como metáfora, es una batalla perdida para Trump, a fin de cuentas fue una guerra que él eludió –que es la que siempre se pierde-, ya que se habría librado de “ir a matar al hombre amarillo”, como canta Springsteen en ‘Born in the U.S.A.’, gracias al informe médico de un amigo de la familia, que le diagnosticó espolones en los talones, según ha publicado “The New York Times”.

El Vietnam de Trump es el coronavirus. Para colmo, estos titulares: “Coronavirus en Vietnam: cómo logró el país no registrar muertos pese a compartir 1.400 km de frontera con China”; “Vietnam, el ejemplo al que nadie mira”; “Vietnam consigue no tener muertos por coronavirus”; “¿Cómo triunfó Vietnam en la “guerra contra el coronavirus”?; “Vietnam, que robó información a China sobre el Covid-19, empieza a levantar el confinamiento”… efectivamente, es una tormenta de reclamos de prensa procedentes de diversas partes del mundo. Un odioso chiste dice que “el colmo de un racista es que un negro le apuñale con un arma blanca”, si profundizamos en nuestro empeño por las analogías, podríamos decir que el colmo para Trump sería perder las elecciones de noviembre sepultado por el coronavirus y los muertos de su particular Vietnam, ese Vietnam en el que nunca estuvo y al que nunca miró de frente.

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