Pan o Plomo

Saque sus sucias manos de los símbolos andalucesUn tuneado borbónico del escudo andaluz Fueron las andaluzas y andaluces los que el 28 de febrero llevaron al BOE las movilizaciones de la calle y fueron la izquierda y el pueblo trabajador los que pagaron con sangre la conquista de la autonomía plena.

Antonio Romero Ruíz. Presidente de Honor del PCA. Ponente del Estatuto de Autonomía de Andalucía 05/05/2020

Los símbolos tienen una extraordinaria importancia en la vida de los pueblos. De ahí también la importancia de ciertas acciones que tienden a reforzarlos y en el lado contrario a ningunearlos. La derecha nunca estuvo cómoda con el origen del escudo, himno y bandera porque sencillamente la derecha mantiene el cordón umbilical con el franquismo. Y el franquismo fusiló a Blas Infante en la madrugada del 11 de agosto de 1936, aproximadamente un mes después de ser elegido presidente de la Asamblea pro Estatuto, que empezaba a ser debatido en diputaciones y ayuntamientos para llegar hasta el Parlamento de la II República. Blas Infante caía asesinado gritando ¡Viva Andalucía Libre! Una muerte para la que estaba preparado a tenor de sus palabras pronunciadas con muchos años de antelación que así decían: “Si en la lucha que hemos emprendido me sorprende la muerte, tendremos la íntima satisfacción de haber cumplido con nuestro deber”.

En el kilómetro 4 de la carretera de Carmona se mataba a un hombre pero no se podía matar a un ideal. Él esperaba que por cada gota de sangre derramada crecieran nuevas fuerzas para la libertad y la autonomía del pueblo andaluz, y así ocurrió con la restauración de la democracia. Por la sangre derramada de García Caparrós, por las luchas sociales que han dado un sello de clase y unas raíces populares al proceso actual de construcción nacional de Andalucía. Fue la clase obrera la que salió a la calle el 4 de diciembre frente a un gobierno de la derecha que se oponía a que Andalucía consiguiera la autonomía plena.

La derecha, ahora, no puede cambiar la historia, como no pueden envolverse en la bandera andaluza para defender una idea peregrina de andalucismo moderado. No puede utilizar Andalucía contra otros pueblos de España, no puede inventarse un escudo monárquico cuando los Centros Andaluces reunidos en Ronda en 1918 aprobaron un escudo sin corona, una bandera blanquiverde y el himno de Andalucía, sencillamente porque era gente republicana.

Fueron las andaluzas y andaluces los que el 28 de febrero llevaron al BOE las movilizaciones de la calle y fueron la izquierda y el pueblo trabajador los que pagaron con sangre la conquista de la autonomía plena.

Una cacicada en plena pandemia

Hoy, 84 años después del asesinato de Blas Infante y 80 años después de la sentencia por responsabilidades políticas, nos encontramos con el genocida responsable de la orgía de sangre en Sevilla y Andalucía, el general Queipo de Llano enterrado en un lugar de honor eclesiástico de la basílica de la Macarena, mientras sus víctimas, entre ellas Blas Infante, permanecen en paradero desconocido en una fosa común.

Blas Infante está rehabilitado por el pueblo andaluz, figura en nuestro Estatuto de Autonomía como padre de la patria andaluza. El Estatuto de Andalucía que ha traicionado usted, señor Moreno Bonilla, porque usted como presidente de la Junta ha prometido, jurado lealtad a la Constitución y al Estatuto de Autonomía, y ahora ha actuado deslealmente con el pueblo andaluz, con la herencia histórica recibida. Usted se salta las leyes del himno y del escudo. Usted, además, se opone al acuerdo alcanzado por el Parlamento de Andalucía y las Cortes Generales, con el voto unánime de todos los partidos, incluido el suyo. Usted actúa por la espalda, fabricando un pin con un escudo que es su marca típica política de la derecha con transfusiones de la extrema derecha de VOX y con el auxilio de Ciudadanos.

¡Señor presidente, quién se cree usted que es! Para perpetrar esta cacicada en plena pandemia, cuando los andaluces están sufriendo como el resto de Europa y del mundo. Usted actúa como si Andalucía fuera su cortijo y lo marca con el hierro de su divisa sobre el lomo de sus reses. Andalucía no es un pueblo de bueyes como dijo Miguel Hernández: “Los bueyes doblan la frente, impotentemente mansa, delante de los castigos: los leones la levantan y al mismo tiempo castigan con su clamorosa zarpa”.

Finalmente, le diré señor presidente que no juegue usted a las casitas con los símbolos del pueblo andaluz que están llenos de sangre e historia. Usted se está saltando a la torera la institucionalidad de Andalucía, demostrando una vez más que la derecha no está ni se le espera cuando Andalucía se juega su futuro. Sepa usted que más temprano que tarde el pueblo andaluz le pondrá en su sitio, saldrá a la calle y defenderá un escudo sin virus y sin corona.

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