Ha muerto Cécile Rol-Tanguy, la legendaria partisana francesa de los años de la guerra de Hitler.Hasta siempre, Cécile Participó en arriesgadas operaciones como oficial de enlace. Fue quien escribió el llamamiento de la resistencia a la insurrección de París, junto con su marido el coronel Henri.

Higinio Polo 09/05/2020

Un día antes de que el mundo celebrara el septuagésimo quinto aniversario de la victoria soviética sobre el nazismo, ha muerto Cécile Rol-Tanguy, la legendaria partisana francesa de los años de la guerra de Hitler. Había cumplido 101 años y tenía ya la mirada cansada, pero seguía siendo aquella joven que pasó a la clandestinidad cuando las tropas de Hitler ocuparon Francia, y que después trabajó desde el búnker subterráneo de la resistencia en la plaza de Denfert-Rochereau que la Gestapo nazi nunca pudo descubrir. Allí, en aquel puesto de mando de la resistencia, cuyos teléfonos e instalaciones funcionaban gracias a la electricidad que generaban los partisanos con bicicletas y dinamos ocultas en los subterráneos, vivió Cécile las febriles jornadas que abrieron el camino a la libertad. Ella fue quien escribió el llamamiento de la resistencia a la insurrección de París, junto con su marido el coronel Henri, y pudo compartir con los republicanos españoles de la División Leclerc la alegría de un tiempo nuevo, que llegaba agitando las banderas tricolores que aquellos hombres habían llevado desde España.

Era hija de Germaine Jaganet y de François Le Bihan, un obrero que participó en la fundación del Partido Comunista Francés, y que, detenido por las tropas de ocupación alemanas, fue deportado y asesinado en Auschwitz durante el infierno nazi. En aquel 1936 de tantos desafíos, Cécile conoció a un dirigente metalúrgico de la central sindical CGT, Henri Rol-Tanguy, con quien uniría su vida y su militancia comunista antes de que estallase la guerra de Hitler. Ambos se esforzaron durante la guerra civil española por impulsar la solidaridad con la República, y Henri se incorporó a las Brigadas Internacionales. Después de la noche triste de la derrota de la República española, llegaba la Segunda Guerra Mundial.

Bajo la ocupación nazi, Cécile participó en la resistencia, en arriesgadas operaciones como oficial de enlace, llevando informaciones y noticias, documentando lugares para las acciones de la resistencia, hilvanando el esfuerzo y el aliento generoso de los militantes que arriesgaron su vida por la libertad. Aquella joven Jeanne, o Yvette, también Lucie, como conocían a Cécile en los medios de la resistencia, siempre clandestina, pasó esos años siempre esquivando la muerte, organizando las redes que harían posible que Francia pudiera respirar y vivir durante la oscura travesía del fascismo, porque fueron ellos quienes guardaron la dignidad de Francia. Era también la decidida mujer que transportaba armas escondidas en el cochecito de sus hijos. Esa generación de acero de Cécile nunca se rindió al cansancio, al dolor, jamás capituló.

Presidenta de Les Amis des Combattants en Espagne Républicaine, siempre impulsó la solidaridad con los presos políticos españoles



Tampoco se olvidó nunca de España, el dolorido país a quien habían arrancado a muchos de sus mejores hijos, como aquellos republicanos de Leclerc, los dignos soldados de la nueve, que combatieron junto a Cécile y pudieron ver la libertad en París en agosto de 1944. Después, Cécile fue presidenta de la asociación francesa ACER, Les Amis des Combattants en Espagne Républicaine, que siempre impulsó la solidaridad con los presos políticos españoles y con la larga lucha contra la dictadura franquista. Siempre fue fiel a los suyos, a los nuestros, a los trabajadores que resistieron en los años de la mentira y que construyeron la esperanza, a veces vacilante, del socialismo. Cuando le otorgaron la distinción de Gran Oficial de la Legión de Honor, Cécil Rol-Tanguy proclamó ante el presidente de la república francesa, Chirac, que la aceptaba “en nombre de todas las mujeres resistentes olvidadas, las que nunca hablaron, las que nunca obtuvieron nada”.

Era hija de un obrero que participó en la fundación del Partido Comunista Francés y que fue deportado y asesinado en Auschwitz



Fue una mujer inteligente, decidida, honesta, militante, y hasta el final de sus días defendió la hermosa idea del comunismo, de las redes fraternas que hicieran posible un mundo pacífico y una vida distinta. Todavía en 2019, con cien años, participó en la inauguración del museo de la resistencia que se inauguró en esa plaza de Denfert-Rochereau de París, y recordó “en la noche de su existencia” que tenía el deseo de que los jóvenes tomaran en sus manos la paz, la resistencia, la libertad para un futuro mejor: Cécile Rol-Tanguy seguía siendo aquella chica comunista que con veinticinco años fue una de las protagonistas de la liberación de París.

Nunca te olvidaremos. Hasta siempre, Cécile.

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