Brasil / Covid-19Mesías Bolsonaro: el demagogo que no hace milagros

Mariano Asenjo Pajares 15/05/2020

“Ha hecho un trabajo fantástico, Brasil lo ama y Estados Unidos lo ama”
Donald Trump sobre Jair Bolsonaro

A Bolsonaro se le derriten los ministros, en especial los de Sanidad. El viernes le llegó la hora a Nelson Teich, con poco menos de un mes en el cargo, renunció después de mantener serias fricciones con el presidente por sus diferencias en torno a la lucha contra el coronavirus. Ya ocurrió con su antecesor en la misma cartera, Luiz Henrique Mandetta y otros exministros. BolsoNerón sometió al oncólogo Teich al popularmente conocido proceso de "fritura", como se denomina en Brasil a la fase de desgaste público que padecen sus colaboradores antes de dejarles caer o hastiarles. Que pase el siguiente…

El de el viernes es un capítulo más de la tormenta política que estalló cuando el presidente Jair Messias Bolsonaro decidió, el pasado jueves 16 de abril, tirar por la borda al ministro Mandetta, que llevaba semanas en la cuerda floja al promover la aplicación de medidas de reclusión social para ponerle freno al coronavirus. Un día antes de la destitución, 15 de abril, el juez del Tribunal Supremo Gilmar Mendes, había manifestado: “Bolsonaro dispone de poderes para echar a su ministro de Sanidad, pero no para ejercer una política pública de carácter genocida”. Las concluyentes declaraciones del magistrado fueron realizadas cuando la máxima instancia de la justicia brasileña ratificó que tanto gobernadores como alcaldes tienen competencias para adoptar medidas de cuarentena. Desde entonces las caceroladas se repiten todos los días al grito de #ForaBolsonaro y el 'hashtag' #BolsonaroGenocida es uno de los más comentados en Twitter.

Al Bolsonaro, como a su amigo tuitero de La Casa Blanca, la contundencia de los datos sobre los efectos del coronavirus le está haciendo la cobra, travestida la bicha de realidad.


Al Bolsonaro, como a su amigo tuitero de La Casa Blanca, la contundencia de los datos sobre los efectos del coronavirus le está haciendo la cobra, travestida la bicha de realidad. Hombre de fe y mentiras, el demagogo Bolsonaro basó su campaña en el lema "Brasil por encima de todo; Dios por encima de todos". ¡Y los brasileños que se las compongan!, cabría añadir. Así, la velocidad con la cual se ha propagado el virus a lo largo y ancho del gigante sudamericano, de 210 millones de habitantes, ha estado asociada al modo en que el mandatario brasileño banalizó su peligro, calificándolo de “gripecita”. Por tanto no cabía esperar otra postura frente al Covid-19 de un personaje que sorprende por su “descarada ignorancia”. El capitán retirado cree que "el calentamiento global, la pandemia, son una conspiración de izquierdistas, con la China comunista siempre detrás", ha escrito Carlos Alberto Sardenberg, columnista de 'O Globo'.

En el momento de ser redactadas estas líneas Brasil arroja una cifra de 14.962 fallecidos y 220.000 contagiados de coronavirus. Los datos confirman la acelerada expansión de la pandemia: en tan solo dos semanas los números se han disparado en un país que el pasado 30 de abril contabilizó 5.901 muertos oficiales. Aunque las cifras reales podrían ser hasta diez veces mayores. En una información distribuida por la agencia EFE, publicada el día 5 de mayo bajo el titular “Brasil supera las 7.000 muertes y los 100.000 casos de coronavirus”, se hacía constar que “diversos estudios científicos divulgados indican que los casos de COVID-19 en Brasil podrían superar el millón e incluso situarse por encima de Estados Unidos. Ello debido a la enorme subnotificación existente en este país y a la falta de test”. No obstante, Bolsonaro va a lo suyo y unos días más tarde, cuando el país alcanzaba los 10.000 muertos, tenía previsto la celebración de una barbacoa "para unos 30 invitados", según él mismo anunció durante la semana. Ante el chorreo de críticas que recibió canceló el evento y afirmó que la barbacoa era "fake" (falsa) en sus redes sociales.

“diversos estudios científicos divulgados indican que los casos de COVID-19 en Brasil podrían superar el millón e incluso situarse por encima de Estados Unidos. Ello debido a la enorme subnotificación existente en este país y a la falta de test”.


Mientras tanto, las astracanadas y provocaciones del presidente que defiende la dictadura militar de 1964-1985, se siguen produciendo a diario para delicia de sus seguidores, esos que se burlan de las víctimas del coronavirus, al que llaman 'fake virus'. La relación de necedades sería larga, pero se podrían resumir en dos. Cuando fue cuestionado por periodistas sobre las más de 5.000 muertes por coronavirus en aquel momento y contestó: "¿Qué quieres que haga? Soy un Mesias pero no hago milagros" o, cuando más recientemente, el capitán retirado salió a darse un paseo en moto acuática por las cercanía de su residencia oficial y aprovechó para saludar y hacerse fotos con simpatizantes, que en España serían los de Núñez de Balboa. Ante este panorama, parece natural que la prestigiosa revista científica "The Lancet" considere que, "quizás sea su presidente, Jair Bolsonaro" la mayor amenaza para la capacidad de Brasil de responder con éxito a la propagación del COVID-19.

Hace unos días el ultra presidente acudió a la sede del Supremo Tribunal, acompañado de influyentes empresarios y algunos ministros, para abogar por el retorno de la actividad económica. Mesías Bolsonaro reiteró su opinión de que "algunos estados y municipios fueron muy lejos" con las disposiciones antivirus. Y es que a pesar de los repetidos ataques y censuras de Bolsonaro, los gobernadores y alcaldes han endurecido las medidas de aislamiento en todos los 27 estados del país debido a la acelerada expansión de la pandemia. En una reciente entrevista en CTXT, Andrew Fishman, periodista de ‘The Intercept’ Brasil concluía: “Es una tragedia: Bolsonaro representa un retroceso, un movimiento hacia atrás de todo lo que haya significado progreso en Brasil en los últimos 15 años”.

En este contexto, un grupo de organizaciones de la sociedad civil, dirigentes políticos y juristas, ha presentado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) una denuncia contra el Estado brasileño por violar el derecho a la información clara, precisa y científica. La acusación basa su fundamento en las acciones y declaraciones, especialmente de Bolsonaro, que han afectado a la salud de los brasileños. "El Estado, a través de la presidencia de la República, no solo adoptó medidas contrarias al mantenimiento de las personas en aislamiento social, sino que también les dificultó la vida".

Parece claro que, al margen de lo que opinen sus seguidores y Donald Trump, en este crucial momento de la historia Brasil tiene dos grandes problemas: el coronavirus y Jair Messias Bolsonaro.

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