Un profesor con ganas de enseñar cómo cambiar el mundo

Alberto Garzón Espinosa 17/05/2020

Julio Anguita era un ser extraordinario y así lo ha reconocido la mayoría de la población. Una persona honesta, con capacidad de salirse de la caricatura de la política y que se enfrentaba a los debates con respeto, lejos de lo que hoy es la política. Usaba su elocuencia para ganarse el respeto de muchos que ni le votaban pero que reconocían su valía.

Para mí fue una inspiración. Aprendí con sus libros y decidí entrar en IU de la que soy coordinador, puesto que él había ocupado. De Julio se aprendía mucho. He tenido la suerte y privilegio de hablar con él continuamente. Trataba de enseñarnos a los que somos más jóvenes. Julio era un profesor que estaba siempre con ganas de enseñar cómo funciona el mundo y cómo se puede cambiar. Eso se diferencia mucho de lo que vemos hoy: broncas e insultos.

En esta sección

El I Congreso del PCEEl PCE celebrará su centenario en 2021 bajo el lema “un futuro con Partido”La síntesis de las cosas sencillas y profundasPaquita Martín, una vida de compromiso y militanciaLos dos partidos comunistas se funden. Nace el PCE

Del autor/a

Un profesor con ganas de enseñar cómo cambiar el mundo40 años de transición hacia la democraciaLa izquierda española ante la globalizaciónEl motín de la oligarquíaLa izquierda marxista en el siglo XXI