Lucha de Pases

El capitalismo es un virus mortal

Ángel Cappa. Exfutbolista, exentrenador y escritor argentino 22/05/2020

“El capitalismo es un sistema criminal”
(Frei Betto)

Lo que ha puesto de manifiesto esta pandemia que sufrimos y que no sabemos cuándo ni cómo terminará, es la realidad del capitalismo. El coronavirus que nos ataca le quitó el manto edulcorado al sistema, con el que se lo pretende ocultar o darle el carácter de naturaleza incuestionable.

Nada nuevo, es cierto, pero ahora nadie en el mundo puede permanecer indiferente ante la impotencia de la sanidad pública, diezmada como está, para afrontar la avalancha de contagios y la gravedad que produce el Covid-19.

La crisis económica del 2008, que generaron los grandes capitales y que pagaron las clases populares, acentuó el afán privatizador y de desmantelamiento de lo público que siempre tiene la derecha. Hablaron de la necesidad de recortar los presupuestos destinados a sanidad, educación y servicios públicos o, en otras palabras, mermar los derechos más elementales de las mayorías para seguir acumulando riquezas. De hecho, en ese lapso los ricos aumentaron su riqueza y los pobres no solo fueron más pobres sino que sufrieron el desamparo del Estado.

Y ahora se nota en España con toda su crudeza la consecuencia de ese ataque a la sanidad. Faltan camas, faltan médicos, falta personal sanitario, faltan recursos para soportar la avalancha de contagiados. Y faltó también, no solo en España, la previsión de esta epidemia anunciada. Es que, como dice Noam Chomsky, “la previsión no da beneficios” y el capitalismo sin beneficios no se molesta ni por un hecho como este.

Ante la exigencia de los que realmente mandan (los grandes capitales), el PSOE y el PP se pusieron de acuerdo para priorizar el pago de la deuda sobre cualquier otra cosa, especialmente sobre los derechos básicos de la población.

“Las deudas hay que pagarlas”, nos decían los gobernantes de uno y otro bando político desde una ética inmaculada, mientras perdonaban la deuda gigantesca de los bancos rescatados con el esfuerzo de las mayorías.

España destina al gasto sanitario el 5,9% de su PIB, cuando la media europea es del 7,5%.

El Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (CESCR) informó que entre 2011 y 2015 el gasto sanitario privado creció a una media del 2,8% anual y el público cayó un 0,8%.

El presidente del Ilustre Colegio de Médicos de Madrid, Sánchez Chillón, declaró en El Periódico (20 de marzo de 2020) que “ahora estamos viendo que un buen sistema sanitario público es uno de los pilares del Estado de Bienestar”. Agregó que los recortes ya se notan en la gestión de la actual crisis.

De modo que estamos padeciendo dos virus: el capitalismo con su esencia depredadora y el Covid-19 que afecta gravemente a la salud de todos.

Sin piedad

Así, tal cual el título de la película yanqui, los grandes empresarios y sus representantes de la derecha política española no pierden el tiempo y atacan a todas y cada una de las medidas que toma el gobierno en favor de los más perjudicados, por más tímidas que sean.

Inclusive Antonio Garamendi, presidente de la CEOE, ni bien aparecieron los primeros datos de la pandemia en España no perdió tiempo y reclamó públicamente el mantenimiento de la reforma laboral tal cual está, ante los rumores de que el gobierno tenía intención de suprimir algunos de sus artículos.

Cuando Pablo Iglesias publicó en twitter un artículo de la Constitución española donde se deja claro que primero están los intereses de la comunidad antes que los privados, fue inmediatamente calificado de comunista, bolivariano y con todos los epítetos que encontraron en un alarde de ferocidad de clase tan absurdo como ridículo.

Por supuesto no faltó Venezuela en el cuestionamiento neofascista de algunos diputados de VOX en una de las interpelaciones al gobierno por el tema de la crisis sanitaria. No les importa lo desubicados que estén esas referencias en este momento, ni lo evidente que resulta el odio atolondrado que los anima. La cuestión es tirar barro sin parar, creyendo que una vez todos embarrados pueden sacar ventaja en la confusión.

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A mí me parece que así como la derecha, la cavernícola y también la otra un poco más disimulada, aprovechan la coyuntura para afirmar y profundizar si cabe el capitalismo, la izquierda debería exponer las razones esencialmente injustas y perversas de este orden social para las mayorías.

Sobre todo que el capitalismo no es un hecho de la naturaleza ni tampoco inevitable. Que se trata de un sistema agotado y que es muy necesario ir reemplazándolo por otra forma de vida más justa y democrática.

Cómo será que hasta el papa Francisco apeló a la doctrina social de la Iglesia para rechazarlo, “porque es un sistema que oprime al hombre”, y afirmar con mayor contundencia que “es un sistema que mata”.

Y ya que hablamos de democracia, yo creo que así como es necesario apoyar las medidas progresistas que tome este gobierno, también lo es criticarlo cuando cede o piensa ceder a las presiones del poder económico y exigirle otras que alivien la situación de precariedad de los trabajadores y de las clases populares.

Publicado en el Nº 334 de la edición impresa de Mundo Obrero mayo 2020

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