El sistema que gestiona el magnate Donald Trump no contempla la escala humanaUSA se corona con 100.000 muertos Trump utilizará y reutilizará en su estrategia electoral las dos balas de plata de que dispone: señalar con el dedo a China y a su líder como responsables de la pandemia y embobar a su desesperado país con el crecepelo de la inminente vacuna salvadora.

Mariano Asenjo Pajares 26/05/2020

“No puedes tener capitalismo sin racismo”
(Malcolm X)

El titular que encabeza estas notas no pretende ser un juego de palabras, sencillamente trata de ajustarse a la realidad. Estados Unidos encabeza ese trágico medallero de contagios y muertos por coronavirus. La cifra de víctimas no es solo redonda y lumínica, es la constatación de que el sistema que gestiona el magnate Donald Trump no contempla la escala humana. Está concebido para otras cosas, tiene otra razón de ser.

Mundo Obrero ha venido haciendo un seguimiento preciso y panorámico (1 y 2) de la situación en Estados Unidos en relación al coronavirus, que es un reflejo de un sistema ideado para la exclusión: de los negros, de los hispanos, de la clase obrera, de los más débiles. Esto último ya lo sabíamos, pero la desidia y la irreponsabilidad mostrada por Trump ante los efectos de la pandemia nos sitúa ante un nuevo escenario que explicita la crueldad y el genocidio. En realidad es una guerra contra su propio pueblo, algo inaudito en una tradición acostumbrada a contar “bajas” lejos de sus fronteras.

La Casa Blanca ha tratado de desactivar cualquier atisbo de imagen icónica que reflejara la incapacidad y el desinterés de Trump ante el Covid-19, una imagen como la del último helicóptero que abandonaba la embajada estadounidense en Saigón. Aquel helicóptero al que se aferraban una serie de borrosas siluetas humanas que, en su desesperación, sintetizaban la gestualidad del pánico y la derrota. Atrás quedaban 58.000 “bajas” estadounidenses. Era el 30 de abril de 1975. El ala oeste no quería una foto así, pero estos días precedentes la realidad ha golpeado a los expertos desactivadores de noticias con dos imágenes para la historia.

La primera. El obituario con el rostro de un negro, Wilson Roosevelt Jerman, quien fuera mayordomo de la Casa Blanca bajo 11 Administraciones. El negro Jerman murió recientemente a los 91 años de coronavirus. Jerman entró a trabajar en la Casa Blanca en 1957 con el republicano Dwight D. Eisenhower (1953-1961) de presidente y se retiró en 2012, durante el mandato de Barack Obama (2009-2017). Era un hombre de edad avanzada, sin duda, pero ha muerto de lo que tantos afroamericanos de edad diversa (también niños) están muriendo estos días en su país. “Siempre dijo que vivió una vida bendecida", afirmó una de sus nietas en el anuncio de su muerte. ¡Hasta que llegó Trump!

La segunda. El periódico ‘New York Times’ ha publicado una portada de gran significado para las hemerotecas. En ella recoge 1.000 nombres de entre los 100.000 primeros muertos por coronavirus en Estados Unidos. El titular del diario es significativo: “Cerca de 100.000 muertes en Estados Unidos, una pérdida incalculable”. Además añade un subtítulo demoledor: “No eran simplemente nombres en una lista. Eran nosotros”. Por cierto, la impactante portada recuerda la del diario brasileño ‘O’Globo’, del pasado 10 de mayo. En ella se reflejaban 10.000 historias, también con los nombres de cientos de los fallecidos en Brasil por la Covid-19. De Brasil también hemos hablado recientemente en Mundo Obrero, y dado que la tragedia continúa, volveremos.

Mientras tanto, constatemos que a medida que las encuestas continúan mostrando una ventaja ascendente para el candidato demócrata, Joe Biden, el tuitero de La Casa Blanca que hace las veces de presidente se muestra cada vez más desesperado. Hasta las elecciones de noviembre Trump utilizará y reutilizará en su estrategia electoral las dos balas de plata de que dispone: señalar con el dedo a China y a su líder, Xi Jinping, como responsables de la pandemia y embobar a su desesperado país con el crecepelo de la inminente vacuna salvadora.

Donald Trump es consciente de que el virus le ha pillado y que tiene de aquí a noviembre para soltarlo. La obsesión del magnate es perpetuar su régimen de locura y estupidez más allá de noviembre y evitar así los efectos colaterales de la pandemia. Teme perder y teme que en el futuro, si es derrotado, le espere un juicio que arañe en su irresponsabilidad criminal. Ello tendría arreglo, pero solo si resiste en el Despacho Oval. Por esta razón Obama, que también tuitea, ya ha señalado la clave: “Voten”, y lo dice porque sabe que esta campaña no parece la más adecuada para que Trump vuelva a repetir, como en 2016: “¿Qué demonios pueden perder los negros si me votan?”.

En esta sección

Los grandes bancos son los mayores contrabandistas del dinero sucioDesafío para la democracia y la esperanzaEl capitalismo de cada díaPor el derecho a decidir...No kiero más reyesLa prueba del tren

Del autor/a

¿Es posible una guerra civil en Estados Unidos?Tranquilino SánchezSusana, Julio: un instante, una vidaEl muerto que asesinó a Olof PalmeDr. Faustino Cordón