Contra el odio, un mensaje de respeto, convivencia y diálogoBrutal agresión fascista al músico Javier Cuesta por tener una bandera republicana en su balcón No quiero que esta agresión quede impune, pero tampoco que mi familia sufra.

Gema Delgado 26/05/2020

Ayer lunes 25 de mayo, el acordeonista Javier Cuesta presentó en los Juzgado de Instrucción de Granada una denuncia por supuestos delitos de odio tras una paliza sufrida por cuatro hombres de ultra derecha que asaltaron su casa. El motivo: tener colgada una bandera republicana en el balcón.

“¿Por qué tanto odio? ¿A quién le interesa que haya tanto odio? ¿Quién se beneficia de él?” Se pregunta Javier Cuesta hablando con Mundo Obrero. Javier tiene 44 años, vive en el centro de Granada, con sus padres, su hermana y su sobrino. Cuando murió Anguita, el 16 de mayo, colgó una bandera republicana en el balcón. Ahí seguía cuando una semana después, el sábado 23, al atardecer, un hombre se puso a orinar en la puerta de la casa, bajo la bandera, la única bandera republicana visible en esa zona próxima al punto de convocatoria de las caceroladas de Vox contra el gobierno. Era, además, el mismo sábado en el que Vox convocó la manifestación en toda España. Mientras ese hombre meaba en la puerta de la casa, otros tres le aplaudían a corta distancia. El sobrino de Javier, de 23 años, le vivió, le recriminó y le tiró agua. Los cuatro hombres forzaron la puerta de la casa a patadas y también la puerta de la habitación donde se refugio el joven. Iban a por él.

Cuando Javier entraba en el ducha, oyó a sus padres mayores y a su hermana llorar y chillar y a unos hombres gritando en el salón de su casa. No sabía lo que había pasado. Logró echarles pero le dieron una paliza. Le tiraron al suelo y le patearon en la cabeza, espalda, piernas y costado. Todo delante de los padres. Múltiples hematomas, un ojo morado y un dedo roto. De momento no puede tocar el acordeón, con el que acaba de grabar un disco, ni siguiera tocar para desahogarse en estos momentos en el que las huellas de la paliza de unos desconocidos en su casa se mezclan con los cientos de mensajes de apoyo que le llegan de gente conocida y desconocida.

Apoyo y solidaridad

“¡Qué bonito todos esos mensajes!” cuenta Javier con voz emocionada. “Hasta casi se me ha olvidado la paliza. Veo que no estoy solo. Esa es la actitud”. Los caminantes de la Desbandada le recuerdan porque les acompañó con la música de ese acordeón. Acude siempre que le llaman para celebrar actos de memoria histórica o un homenaje a Lorca, cuando se lo pide el cantaor Juan Pinilla, el SAT, CCOO o UGT. Estuvo en las acampadas del 0,7, en las del 15-M y parando desahucios. También en la Marea Granate, cuando vivió en Francia.

Dice que tiene amigos y vecinos de derechas y de izquierdas, del PP, el PSOE, Podemos, Izquierda Unida y Ciudadanos, pero todos mantienen buena convivencia. También lamenta que la tensión en la ciudad ha aumentado muchísimo desde que se formó el gobierno de coalición de Unidas Podemos y PSOE, y que antes no era así. “Hay gente que está sembrando odio y desestabilizando. “¿A dónde vamos? Todos tienen que sentarse a dialogar en condiciones normales de honestidad y sinceridad. La gente de izquierdas no vamos intimidando. Yo tengo un tío abuelo fusilado por los falangistas, y no voy por ahí provocando a los que tienen la bandera con el águila. No soy así. La gente demócrata, que somos la mayoría, estamos por avanzar, en hablar y entendernos”.

Javier es hijo de una madre conservadora y un padre que militaba en el PCE durante la dictadura, que tuvo que salir a Alemania y llevaba a Paris ejemplares de Mundo Obrero en una maleta de doble fondo. Recuerda que su abuela, a quien la memoria se le acabó escapando en el laberinto de los tiempos, murió con 93 años preguntando que cuándo venía su hermano, aquel que fusilaron hacía tantos lustros. Y, también, que en la familia de sus madre había falangistas, pero que fueron capaces de vivir en familia.

Después de que la agresión se empezará a difundir en los medios locales, Javier escribió una carta abierta, explicando los hechos, que concluye con una llamada al respeto: “Aprovecho para mandar un mensaje de convivencia contra todo tipo de violencia”.

El PCA de Granada condenó enérgicamente la agresión "fascista”, en un comunicado que señala que "la violencia no es un recurso, ni una respuesta a nada, es simplemente violencia, y sin lugar a duda genera más violencia".

La asociación Verdad, Justicia y Reparación de Granada y el sindicato CCOO también han condenado la agresión "fascista” exigiendo "mesura y responsabilidad" y han reprochado el actual clima de intolerancia y odio.

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