Propuesta del Plan de Recuperación: 154.000 millones, de ellos, 63.000 a devolverLa Comisión Europea saca las tijeras y pone condiciones Se aleja también mucho de la cantidad aprobada hace unas semanas en el Parlamento Europeo.

Manu Pineda. Eurodiputado de Izquierda Unida 28/05/2020

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En la boca del túnel

Comienza el periodo de negociaciones y tendrá que aprobarse, por unanimidad, en el Consejo Europeo del 19 de junio y ratificarse en el Parlamento Europeo.
Con varias semanas de demora, la Comisión Europea presentó ayer miércoles su propuesta de Plan de Recuperación del coronavirus para la UE, que supone 750.000 millones de Euros de los que España recibiría 154.000 millones, que se dividirían en 77.324 millones de euros en forma de transferencias a fondo perdido y 63.122 millones en forma de préstamos que posteriormente tendrían que devolverse.

Esta propuesta de la Comisión, que no supone ni la mitad de lo que España y los países del Sur habían pedido en el Consejo, se aleja también mucho de la cantidad aprobada hace unas semanas en el Parlamento Europeo, que consideró necesario un Plan de 2 billones para la reconstrucción de nuestros países tras la pandemia global declarada hace 10 semanas por la OMS.

Nos preocupa en especial que se haya incluido una cláusula de condicionalidad a reformas para la "modernización económica", y que una parte importante de esos fondos irán destinados a garantizar la solvencia de empresas privadas sin excluir a aquellas empresas que no cumplen con sus obligaciones fiscales, o sin que vayan asociados criterios sociales como la obligatoriedad a las empresas que se beneficien de estos fondos, de mantener los puestos de trabajo.

Pero no hay que olvidar que esto es una simple propuesta de la Comisión, que se enfrenta ahora a la discusión y negociación con los Estados miembros y a un Consejo Europeo (el 19 de junio) en el que el plan debe ser aprobado por unanimidad y posteriormente ratificado por el Parlamento Europeo. Y las negociaciones no parecen que vayan a ser fáciles, con el gobierno holandés, entre otros, intentando bloquear cualquier salida mínimamente social a la crisis.

No nos dejamos engañar por palabras vacías que vienen de las mismas instituciones que impusieron un programa de recortes que agravó una crisis económica que produjo el mayor sufrimiento de nuestros pueblos en décadas. No nos creemos las bonitas palabras de la Presidenta de la CE cuando dice que “ningún Estado miembro deberá afrontar el dilema de responder ante la crisis o invertir en su población”, sabiendo que fue la misma Comisión Europea la que impuso en España recortes en Sanidad hasta en tres ocasiones en los últimos años.

Y parece que vuelven a las andadas porque, si bien esta vez parecen haber entendido la importancia de la inversión pública o la mutualización de la deuda y no se habla de troika ni de memorandos, sí se pone bien clara la vinculación de las ayudas a un programa de “inversiones y reformas vinculadas a las prioridades de la UE”, que nos recuerda los recortes, los despidos o la pérdida de soberanía que supuso el “rescate” europeo tras la crisis de 2008.

Debemos poder utilizar todas las herramientas a nuestro alcance para atajar la crisis sanitaria, económica y social para evitar que la clase trabajadora europea vuelva a pagar las consecuencias de la crisis. Y debemos rechazar cualquier ayuda que contenga una condicionalidad que condene a las futuras generaciones.

Cuando esta crisis pase, será momento de analizar el papel de la UE tanto durante la crisis como en el período de reconstrucción, y la UE deberá entender que las instituciones supranacionales deben de regirse por los principios de solidaridad y beneficio mutuo de los pueblos y no del capital.

Nosotros seguiremos defendiendo, desde el Parlamento Europeo, la necesidad de cambios estructurales en la UE, y de abordar la reconstrucción con un cambio del modelo productivo y refuerzo del sector público con nacionalización de lo sectores estratégicos de la economía. Frente al intento de algunos países europeos de abordar esta crisis ahondando en la sistema neoliberal, nosotros apostamos por la cooperación y solidaridad entre los pueblos para dar un cambio radical a nuestros sistemas económicos, productivos y sociales en beneficio de la clase trabajadora.

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