Esperando a los bárbaros

Otra normalidad ¿Nueva normalidad es que dejaremos de ver, aunque sigan colgadas, las banderas del estado real de la gente o cambiamos el enunciado y hablamos de otra normalidad? ¡Que el poder no nos gane la batalla e instaure una normalidad a su imagen y semejanza!

Felipe Alcaraz Masats 31/05/2020

El oxímoron es un recurso retórico que combina palabras de sentido diferente. Hay dos, de amplia difusión en los medios, que van a cambiar nuestras vidas: “Nueva normalidad” y “Distancia social”. Conviene que los despejemos en debate abierto a fin de que no se conviertan en una quiebra cultural y económica al servicio de ese poder que quiere reinventar las cosas arrimando el ascua a su normalidad.

Se dice que al final del confinamiento las cosas serán diferentes. No se aclara si se pasará de un tipo de confinación a otra. Sí se dice, de manera algo ominosa, que hay que ir a una nueva normalidad, y ahí lo dejan, en ese mensaje confuso en sus propios términos. Enseguida, claro está, se acumulan las preguntas. Por ejemplo: si se habla de una nueva normalidad no podemos volver a la situación que generó nuestros problemas. ¿O sí? Por ejemplo, si el protagonismo en la lucha épica que se ha dado ha recaído, sorprendentemente, del lado de los que estaban más tapados y no ocupaban, como los futbolistas, lugares de preeminencia social y económica, empezando por los sanitarios y los/las cuidadoras, ¿seguirán ocupando este sitio a la hora de los recortes, a la hora en que la UE se descuelgue con su propuesta que yo ya que atrevo a calificar de inasumible? ¿Volveremos a dejar de ver, aunque sigan colgadas, las banderas del estado real de la gente, las banderas de la unidad popular; a saber: sábanas, trapos de cocina, toallas, camisetas, calcetines...? ¿O más bien la denominada nueva normalidad se refiere a que tenemos que seguir dos metros separados, que desaparecerá la presencia personal en actos, clases y exámenes, y los bancos y otros establecimientos solo funcionarán telemáticamente?

Quizás por estas dudas habría que definir el concepto, incluso cambiar el enunciado. Julia Hidalgo suele hablar de “Otra normalidad”, asumiendo el etimológico sentido de “otredad”, de “alteridad”, de cosa esencialmente diferente. Es decir, se trata de cambiar las causas, y en este sentido la otra normalidad debiera contener una transformación de las causas y de las consecuencias, asumiendo así que haya cambios superficiales, variantes de superficie para poder convivir con el virus y sus rebrotes. Pero si hablamos de “otra” y vemos los sufrimientos de la gente clave -no me refiero a los futbolistas-, lógicamente debiéramos referirnos a cambios como los siguientes: La conversión de la UE en algo que no sea una bolsa de mercaderes, el despliegue de un desarrollo -no crecimiento- que tenga dos límites infranqueables: la ética civil y el equilibrio ecológico, el blindaje constitucional de la sanidad, de la enseñanza y de las pensiones; el cambio del sistema productivo de un país que hoy no produce cosas, sino que sirve cafés, y depende de un monocultivo en absoluto fiable... y así una lista de causas que han agravado hasta el paroxismo las consecuencias ocurridas.

He firmado últimamente un documento-manifiesto, encabezado por la firma de Julio Anguita, que nos habla de este panorama. Habrá que prepararse para las propuestas, traducidas en términos de recortes y precariedades de la UE, pero también habrá que prepararse para que no sea una nueva normalidad que convierta las organizaciones políticas, y en este caso hablo de las de izquierda, en complejos de aplicaciones y relaciones digitales interpersonales. ¿Cómo hay que encuadrase para que todos luchemos, no solo los que tienen pantalla, tras la elaboración de un programa conjunto, que nos dé cohesión y sentido histórico?. Bueno, pues la idea es esa: otra normalidad. Que el poder no nos gane la batalla e instaure una normalidad a su imagen y semejanza. Vamos. La lucha va a ser muy difícil y exigen muchas manos y cabezas.

Publicado en el Nº 334 de la edición impresa de Mundo Obrero mayo 2020

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