Desolación Se nos ha ido una militante y dirigente política y sindical tallada en una sola pieza.

Julio Anguita González 03/06/2020

Estas sentidas líneas nos enviaba Julio Anguita tras el fallecimiento de la camarada Susana López con las que recordaba así mismo al camarada, también recientemente fallecido, Albert Escofet. Solo unos días después él mismo nos dejaba. Aunque desolados por la marcha de todos ellos, hacemos nuestra la voluntad expresada por Julio: "debemos arreciar la lucha y el esfuerzo. La situación política y social lo demanda". [Redacción Mundo Obrero]

El pasado 28 de abril por la tarde, Susana y yo teníamos una larga conversación telefónica. Periódicamente lo hacíamos. Era la continuidad de una larga relación política entre camaradas que habíamos compartido en la dirección del PCE y en la de IU, trabajos ilusiones, dificultades y debates. Pero había algo más: la vivencia conjunta de la visión vital y cultural de nuestra tierra común: Andalucía. Cuando retorné a Córdoba seguimos en la lucha política y Susana, además y prioritariamente, en la sindical. Teníamos reuniones políticas esporádicas en Madrid, al término de las cuales la conversación sobre el futuro o sobre las experiencias políticas vividas cedía el protagonismo a la mayor de las riquezas: decir, oír, hablar, comunicar, compartir.

Otras veces, las menos, era Córdoba el lugar del diálogo entre dos hijos de la Bética, Guadalquivir arriba y cordobés de cultura y elección, el uno, y de Guadalquivir abajo, de Sevilla, la otra. Precisamente ese día 28 terminábamos nuestra conversación, apalabrando entre mi mujer, ella y yo, el siguiente encuentro en casa para, entre otras cosas, “tomar unos caracoles en la Plaza de la Magdalena”.

Sé que en los obituarios al uso se prodigan loores y alabanzas a la persona desaparecida, pero en este caso yo quiero sintetizar lo que pienso y siento en dos ideas. La primera es que se nos ha ido una militante y dirigente política y sindical tallada en una sola pieza: entrega; la segunda es que tras la muerte de Susana y, hace poco, la de Albert Escofet, debemos arreciar la lucha y el esfuerzo. La situación política y social lo demanda. Y Susana nos lo exige desde su ejemplo. A los comunistas se nos ha muerto una camarada ejemplar, a mí, además, una amiga irremplazable. Hoy por hoy no hay consuelo, sino desolación.

Publicado en el Nº 334 de la edición impresa de Mundo Obrero mayo 2020

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