El polvo procedente del Sahara añade una nueva preocupación en Cuba, cuando la isla avanza en la salida de la crisis del coronavirusLa tormenta del Sahara sobre La Habana

Luis Adrián Betancourt. (*) 25/06/2020

Han cubierto la ciudad espesas nubes oscuras producidas por las tormentas de arena y polvo procedentes del desierto del Sahara, con una intensidad desconocida en los últimos cincuenta años. Según la doctora Mirta Álvarez Castellón, presidenta de la Sociedad Cubana de Alergia, Asma e Inmunología Clínica, con esta masa de polvo llega material perjudicial para la salud, sobre todo para personas con problemas respiratorios y alergias. Trae numerosas partículas minerales como hierro, calcio, fósforo, sílice y arcilla. También bacterias, hongos, ácaros y pólenes. Esto provoca desde síntomas irritativos en ojos, nariz y piel hasta inflamación de las vías respiratorias, así como daños en la función pulmonar y aumentan las visitas a las consultas y a los servicios de urgencia y de hospitalización por alergia y asma.

¿Lo recomendable? Lo primero es disminuir la exposición al polvo, permaneciendo en los hogares. Los pacientes con alguna condición previa de enfermedad respiratoria y alergia deben ser rigurosos con el tratamiento preventivo indicado por su médico. El uso de la mascarilla resulta esencial, además de por la precaución ante el coronavirus, también para protegerse del polvo.

Según el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, las nubes de polvo originan una masa de aire muy caliente y seco, con valores bajos de humedad, lo cual entorpece de forma significativa el surgimiento y desarrollo de los ciclones tropicales.

Lo único bueno que nos traen estos polvos empujados por los vientos alisios.

(*) Luis Adrián Betancourt, periodista, escritor e historiador, es uno de los mejores y más leídos autores de la novela policiaca cubana.

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