EUSEBIO LEAL: “Siempre he luchado por la justicia y la belleza” Fernando Ravsberg, colaborador de Mundo Obrero, recuerda la entrevista de hace cinco años con EUSEBIO LEAL, historiador y protector de La Habana, recientemente fallecido.

Fernando Ravsberg. / La Habana 03/08/2020

Eusebio Leal es oficialmente el historiador de La Habana pero en realidad es su restaurador mayor, una especie de mago que convierte ruinas en palacios y solares en viviendas.

Para los cubanos es simplemente Eusebio el hombre al que ven a diario recorriendo las calles de la capital con ropa de trabajo. Ha transformado La Habana Vieja en una ciudad bella, teniendo a sus pobladores como los principales beneficiarios.

Nos recibe un lunes por la mañana, el único momento que dedica a las entrevistas.

“La Habana Vieja se autofinancia, a pesar del bloqueo que limita las compras que necesitamos y triplica su precio por la distancia. El Estado la ha protegido hasta el límite porque considera que es un gran parque nacional habitado por los cubanos y además un lugar de preferencia mundial”.

Parte de la financiación consiste en reducir los costos al mínimo. “Fui al Capitolio de Estados Unidos porque me interesaba ver la obra que están haciendo. Estuve en una reunión con los arquitectos y el equipo financiero. Les pregunté cuanto les cuesta la restauración de la cúpula. Me contestaron que cien millones de dólares. Cuando les dije que en la nuestra lo hacíamos por un millón les pareció imposible. Pero lo imposible es posible. Lo estamos haciendo con un gran esfuerzo. No tenemos ni una grúa. Hay que volver a las grandes obras que se hicieron con ingenio”.

“Partíamos de la base de que cualquier acción de desarrollo que prescinda de la cultura generaría decadencia. Una preocupación marcaba el plan de recuperación, que no es posible una restauración material, de la forma, si no se aborda el contenido, la cuestión social”.

El tema de la vivienda es uno de los más delicados por su escasez. En La Habana Vieja se concentra la mayor densidad poblacional de toda la isla. Eusebio Leal nos explica que “cada persona que sale de esta zona, como consecuencia de un proyecto de la Oficina del Historiador, recibe una vivienda digna de un fondo creado con ese fin. Se construyen apartamentos en otros barrios para reinstalar a las familias que no caben en el edificio restaurado. Decimos que se queda el que se muere si se va y se va el que se muere si se queda”.

Hemos dado empleo a 15.000 trabajadores y viviendas a 11.000 familias

En los inicios Fidel Castro le entregó un millón de dólares. “Era lo único que la nación podía darnos. Una parte, equitativa y proporcional, de los recursos que se obtenían debía dedicarse a viviendas y a la creación de una red social de sostenimiento comunitario. Al mismo tiempo que levantamos veinte pequeños hoteles que nos darían ingresos, creamos las escuelas taller para que los jóvenes aprendieran los oficios olvidados y establecimos el hogar materno, el centro de niños discapacitados y las residencias de ancianos. Ya se graduaron 1.500 y se formó un equipo profesional tan bueno que la ONU ha contado con ellos para sus programas de desarrollo. Hemos dado empleo a 15.000 trabajadores y viviendas a 11.000 familias”.

Leal en un palacio de La Habana Vieja.

El historiador y protector de La Habana confía en la apertura económica. “Ves el florecimiento de la iniciativa legítima de los cubanos y la participación familiar en los negocios. Lo que quiero es que se haga bien, que no se imponga un concepto ridículo de la prosperidad. La Oficina del Historiador siempre debe ser consultada. Lo importante es conducir, no impedir”.

Eusebio Leal nos despide con la seguridad de que La Habana será la más bella. “Cuando pones la mano en un edificio, se levanta y vive. La decadencia desaparece, el velo se rompe y aparece la ciudad bella. Lloro cuando algo se cae, me apena cuando algo está perdido y me duele el descuido. Lucharé siempre por la justicia y la belleza”.

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