Pan o Plomo

Tiene que rendir cuentas ante la justiciaMarcelino Camacho no hubiera firmado avalando a Martín Villa

Antonio Romero Ruíz. Presidente de Honor del PCA / Ex parlamentario de IU / Coordinador de la Red de Municipios por la III República 08/09/2020

Las lagunas de la memoria histórica hay que llenarlas con la verdad. El blindaje a la transición española hay quien quiere llevarlo al blindaje personal, es decir, no solo blindar el pasado de todo sino su propio pasado.

La historia de España es la historia colectiva y no podemos trocearla, amputando periodos concretos. Hemos de escribirla con sus puntos y sus comas, sin dejar la rendición de cuentas de todos aquellos que tengan que asumirlas.

Marcelino Camacho no aceptó nunca la deslealtad a su clase y a su gente.

Los asesinados, como los torturados, lo fueron porque participaron en luchas políticas, sociales y sindicales. La sangre derramada no puede convertirse en tinta para firmar escritos de apoyo a los responsables políticos de aquellos delitos de lesa humanidad.

No podemos desde posiciones eurocéntricas dar lecciones a la jueza Servini y al pueblo argentino, que fue capaz de juzgar y condenar a decenas de generales, mandos militares golpistas y genocidas.

Marcelino Camacho habló ante miles de malagueños y andaluces en el funeral de García Caparrós exigiendo justicia.

Todos los episodios que vivimos ahora son fruto del pasado. Tenemos que responder: ¿cómo perdimos nuestra democracia?, ¿cómo perdimos nuestra república?, ¿cómo perdimos la justicia?

Varias generaciones se fueron con el pellizco de intranquilidad que da el sexto sentido. Algo estábamos haciendo mal cuando en los aparatos del Estado seguían los mismos y a los republicanos ni siquiera les podíamos dar un entierro digno. Con un modelo de vigilancia antiguo y nuevo al mismo tiempo. Estamos hablando de personas que no dejaron de luchar, no aceptaron la derrota y no permitieron que les ahogaran el miedo o la desesperanza.

A los golpistas lo que les mueve es acceder al poder para enriquecerse. Robar y dejar una herencia cuantiosa a los suyos y a sus familiares. Por ejemplo, cuando Augusto Pinochet murió se descubrió que tenía a su nombre, y al de familiares y testaferros, veintiocho cuentas bancarias abiertas en los Estados Unidos y en varios paraísos fiscales. Son ladrones porque son fascistas y son fascistas porque son ladrones. Este es el final de todos los golpistas dictadores.

¡Fóra okupas del Pazo!

Los herederos de Franco son un ejemplo paradigmático. Ahora están recibiendo algunos reveses de la justicia, después de 40 años, como la devolución del Pazo de Meirás al Estado.

Tenemos ante nosotros, defensores de la ética, del interés general de la democracia y de la responsabilidad, la obligación de descubrir todas las operaciones del golpismo de saqueo de lo público.

Una de las prioridades del Estado democrático es recuperar todo lo saqueado y obligar a rendir cuentas ante la justicia a todos los implicados en asesinatos y crímenes genocidas.

Tiene que ser devuelto al pueblo todo lo saqueado para así eliminar la impunidad de la familia de los dictadores y de sus herederos.

ROMPAMOS LA IMPUNIDAD

Rodolfo Martín Villa empezó su carrera política en el régimen franquista asumiendo la jefatura nacional del Sindicato Español Universitario (SEU) y como procurador de las Cortes de la dictadura. Después fue nombrado gobernador civil de Barcelona y llegaría a ministro de relaciones sindicales con el gobierno de Arias Navarro, vicepresidente del gobierno de Calvo Sotelo y ministro de Interior y Gobernación con Adolfo Suárez. Comisionado para el desastre del Prestige, nombrado por José María Aznar, y presidiría Endesa y Sogecable, beneficiándose de las puertas giratorias.

No asumió nunca responsabilidades políticas por la masacre de Vitoria, donde la policía disparó contra los trabajadores después de gasear la iglesia en la que se habían encerrado. Murieron cinco compañeros e hirieron de bala a cien. Los alrededores quedaron llenos de regueros de sangre de trabajadores desarmados.

Además hay que sumar varios asesinatos en el País Vasco, Madrid, Andalucía y Catalunya con la bandera de la impunidad.

La ONU calificó en su día como genocidio los asesinatos y las torturas en el período de los últimos años de la dictadura y el comienzo de la transición.

Me han extrañado las cartas de apoyo a Rodolfo Martín Villa de Rodríguez Zapatero y de Nicolás Redondo, no así del traidor Fidalgo y del cantamañanas Antonio Gutiérrez. Los demás firmantes los considero con cierta coherencia en su biografía política, como Aznar y Rajoy.

¡SIEMPRE NOS QUEDARÁ MARCELINO! ¡HOY NO HUBIERA FIRMADO!
“NI NOS DOMARON, NI NOS DOBLEGARON, NI NOS VAN A DOMESTICAR”

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