La forma en que el actual sistema capitalista reconduce la crítica socialConspirando conspiraciones

Luciniano Rodríguez. Secretario Político del núcleo Centro-Isabel Atienza de Sevilla 11/09/2020

La batalla cultural que se ha importado a España, la de la derecha sin complejos, viene desarrollándose en Estados Unidos desde la época de Reagan. La derecha reaccionó contra las luchas por la igualdad racial, contra la guerra y por la justicia social que se desarrollaron en los 60´s y 70´s. Este proceso se fue radicalizando al ser continuado por el Tea Party y hoy se desarrolla por parte de la alt right, la derecha alternativa o ultra que es la base política de Trump. Algunos de los elementos de esta lucha, como el conspiracionismo, los estamos importando aunque descontextualizados.

Las conspiraciones son un mecanismo genial del régimen de Estados Unidos que afianza el sistema y reconduce la crítica social.

Es un país que perdió su inocencia con el asesinato de JFK. Desde aquel tiro en la cabeza, el pueblo estadounidense convive con la posibilidad de que las cloacas del Estado asesinaran al presidente. Ese es el origen actual del concepto de conspiración. Es el método que hace digerible al sistema.

El conspiranoico es la persona que expresa libremente su opinión en el seno de una sociedad que ha dejado un espacio para ello: el rincón del conspiranoico. Se le escucha con displicencia, con sospechas sobre su salud mental o asignándole el perfil de coleccionista de conspiraciones. Un papel que la industria repite en películas o series.

A su vez, el conspiranoico está encantado de ser rechazado, sintiéndose un mártir de una verdad que todo el mundo trata de ocultar: una curiosa manera de encontrar un lugar en el mundo, en un sistema en el que la persona es nada.

EL EXORCISTA

Mi propia incapacidad para entender el puritanismo me impide describir correctamente un proceso de sufrimiento y exorcismo que ha practicado la industria cinematográfica al mostrar este conflicto. No se esconde, porque es imposible. Se muestra como lo hacía el exorcista: llamando al mal para expulsarlo. Algo que viene repitiéndose con otros traumas, como la violencia armada en su propia sociedad o la pobreza más extrema.

Así se ha desarrollado un discurso cinematográfico y social que muestra todos los demonios del sistema, enmarcando las causas, casi siempre, en el ámbito de la conspiración. Explotando elementos culturales propios de los Estados Unidos: la conspiración de la gran corporación contra el pequeño empresario, la conspiración de la globalización contra la esencia estadounidense y otras conspiraciones fácilmente rastreables.

Pero el sistema funciona, aunque las fuerzas ocultas quieran corromperlo, siendo estas fuerzas la causa de desvirtuar el sueño americano.

Reconozcámoslo. Es un método genial que hace innecesario esconder la miseria de la estructura del poder y, a base de ficción, lo convierte en algo inevitable. ¿Será porque el ser humano tiene que convivir con el pecado? ¿Porque, a pesar de todo, existe la salvación personal? Alguna explicación religiosa ha de haber para describir qué ocurre en la Tierra Prometida.

MATRIX

El mundo como una Mátrix es la imagen más persistente en la cultura pop, la única realmente existente.

Recuerdo el estreno de la película. Mi sensibilidad marxista se emocionaba cuando veía la descripción de un mundo donde la alienación del sujeto era completa, tanto que era imposible conocer la realidad. El sujeto se describía como un engranaje más, prescindible.

Pero la causa de esa total alienación no eran las relaciones de producción capitalista sino una conjuración de las máquinas. Es decir, el fracaso de la Modernidad.

No aparecía la conclusión revolucionaria que sugería tal denuncia de la alienación humana. Sólo la salvación personal: ser consciente dentro de la Mátrix.

Sigue siendo genial. El capitalismo es el sistema social que más ha reivindicado al individuo y que más ha diluido y destruido al sujeto. El sujeto, diluido, fragmentado, contempla como extraña, ajena, hasta su propia vida.

Esta alienación es pasada por el mecanismo del exorcista y aparece un Mátrix. Y la oportunidad única de que el individuo se convierta en “consciente”, en un “elegido”. Se reconduce la crítica social ofreciendo un lugar en el mundo.

Esta redención constituye un elemento fundamental de una nueva religión, mezcla de orientalismo y new age, Mátrix y extraterrestres ancestrales. La descripción de esta nueva religión y su función en el sistema capitalista debe ser hecha aunque ahora sólo la nombremos.

Mátrix es una novedad, sobre todo para l@s que hemos sido aficionad@s a la ciencia ficción. Acostumbrad@s a ese ejercicio literario consistente en proyectar las cualidades humanas hacia el futuro donde podían desarrollarse hasta el extremo, experimentando con los límites, Mátrix no se proyecta como una ficción, como una posibilidad. Mátrix es una interpretación de la realidad social y una propuesta política que apuntala al sistema.

Sus elementos son:
- La naturalización de la alienación. La realidad es como es. Nadie va a cambiarla. La comunidad de Sión es una secta de gente que ha tomado conciencia y actúa defensivamente.

- El camino iniciático, toma de conciencia, despertar espiritual.


- Salvación personal. Se trata de ser consciente dentro de Mátrix. Y la inmensa satisfacción de sentirse elegid@.

- Reacción contra la Modernidad, la ciencia y la tecnología. Esta es la causa del mal. Tampoco es una propuesta de abandono de la tecnología. De hecho, la secta de Sión la utiliza eficazmente.

LA FUNCIÓN DEL CONSPIRACIONISMO

El conspiracionismo es la forma en que el actual sistema capitalista reconduce la crítica social y la profunda frustración del sujeto en el sistema. Y es fácilmente utilizable por la extrema derecha inspirada por el trumpismo y el Tea Party.

No niega que el sistema sea alienante. Lo que existe es un grupo de gente mala que se coordina para gobernar en la sombra al mundo entero e imponer sus intereses.

Pongamos como ejemplo los actuales ataques a Bill Gates y George Soros. Forman parte del grupo que en secreto nos maneja y hasta nos envenena.

En los 90´s, Soros hundió la economía del sudeste asiático en un inmenso movimiento especulativo. Y las desgracias que provocó no fueron denunciadas por ningún conspiranoico. No debieron darle mucha importancia.

Es ahora cuando se hacen oír, cuando en los Estados Unidos existe una pelea entre multimillonarios, unos con orientaciones globalistas (Gates y Soros) y otros que quieren romper con ese modelo de globalización (el American first de Trump).

Como trabajador, no concibo otra forma de contemplar esta confrontación sino deseando que se den caña entre ellos.

¿Qué hace el conspiranoico? Toma partido en la pelea. Gates y Soros nos quieren envenenar con sus vacunas, nos implantarán chips de 5G… Es decir, contra la tecnología 5G en la que algo tendrá que ver la pérdida de hegemonía de Estados Unidos frente a China. Atacan los logros de la ciencia (vacunas y menosprecio a la opinión científica de la comunidad médica) y hasta reproducen los ataques a las instituciones internacionales que surgieron tras la II Guerra Mundial (ONU, UNESCO, OMS…), en los que está empeñado Trump.

La teoría conspiranoica se parece demasiado a la utilización que los nazis hicieron de los Protocolos de los Sabios de Sión, panfleto escrito para convencer a la población europea de que sus males procedían de la conspiración judía por el poder mundial. Es un camino bien trillado por la extrema derecha.

Y al igual que el irracionalismo nazi y fascista, la teoría conspiranoica se rebela contra el racionalismo moderno, contra el método científico. Como en cualquier otro ataque sectario, el método científico es el origen del Mátrix y de todas nuestras tragedias.

Una vez que se apunta al racionalismo como una desgracia, puede afirmarse lo que se quiera: son los extraterrestres los que manejan nuestras vidas o cualquier otra cosa que se te ocurra. Eliminando el racionalismo, sólo es la fe, la adscripción personal a la conspiración que más me guste, la que va a explicar el mundo.

Como afirma Noam Chomsky, a nadie le interesa el dato, el hecho concreto. A nadie le interesa el análisis racional de los datos ni el conocimiento racional. El individualismo de la creencia ( “es lo que yo creo, respétalo” ) tiene la ventaja de poder crear la realidad como te convenga.

Como en cualquier secta, la creencia se protege preparándote para cuando te digan que no tiene sentido lo que dices, que estás loc@, que te han lavado el cerebro. Como en cualquier secta, lo primero es proteger la creencia ante cualquier argumento racional, cuestionando la racionalidad.

Cuando Trump lanza una de sus tonterías conspiratorias, se dirige a una parte de la población que se lo cree. Es un campo que viene siendo sembrado hace tiempo. Ahora, en este momento, ante la posibilidad de que pierda las elecciones de noviembre, lanza la idea de que hay una conspiración para arrebatarle el poder a través de la manipulación del voto. Y funciona.

En España es un proceso que se está iniciando. No es casualidad que VOX sea la sucursal patria del Movimiento de Steve Bannon, que llevó a Trump a la Casa Blanca.

Por ahora, hay un apoyo disimulado a los anti-covid y anti-mascarillas. Pero sobre todo está balbuceando su teoría de que nuestros males provienen de una supuesta dictadura progre. Esto se irá desarrollando. Y la izquierda no puede seguir descuidando la crítica cultural.

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