Su incursión clandestina en la España de la dictadura en 1962Rossana Rossanda y la caducidad de las certezas

Manuel Guerrero Boldó. Investigador en el Departamento de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Economía Internacional y Desarrollo 25/09/2020

Militante comunista, escritora, diputada, fundadora del Il Manifesto y una de las intelectuales italianas más lúcidas de los últimos cincuenta años, nos ha dejado.

En una entrevista que le hice a Rossana Rossanda en 2015, le pregunté por qué creía que la dirección del PCI (Partido Comunista Italiano) la eligió a ella para viajar a España en marzo de 1962. Fue enviada para entrar en contacto con los miembros de una oposición fragmentada y abrirles las puertas de la Conferencia Internacional por la Libertad del Pueblo Español que estaba prevista para el mes de abril en Roma. Me respondió lo siguiente:
No tengo idea de por qué me eligieron, evidentemente confiaban en mi lealtad y en mi capacidad de establecer relaciones con las fuerzas políticas españolas. De mi viaje informé a la secretaría del partido y me pareció que estaban contentos. La conferencia tuvo lugar algún mes más tarde. Naturalmente era una conferencia antifranquista y el PCI no quería hacer público el hecho de haber trabajado con un particular empeño, hasta el punto de mandar una persona, o sea a mí. Entre otras cosas, hubiera parecido una injerencia del PCI en cuestiones de línea interna del PCE. [1]
Rossanda tenía una capacidad de discreción y una inteligencia política que no pasó desapercibida en el partido. Cualidades que la convirtieron en la candidata ideal para llevar a cabo aquella labor de agente secreto, como ella recordaba con humor. Antes de viajar a España, conoció a Jorge Semprún en Florencia. La responsable cultural del Partido Comunista Italiano (PCI) frente al responsable en el Partido Comunista de España (PCE) del trabajo con la intelectualidad y la cultura en el interior. Los contactos que Semprún posibilitó a Rossanda eran intelectuales comunistas como Armando López Salinas o Javier Pradera entre otros. Nombres que debía guardar en la memoria, ya que en Roma le habían advertido que nunca debía llevar consigo ninguna dirección, nombre, número de teléfono o nota escrita [2].

De aquella misión, Rossanda me dijo que no pudo captar el estado de ánimo de la población en un solo viaje clandestino y, además, breve. Lo que sí le quedó claro tras visitar nuestro país fue que si se generaba un cambio, el pueblo no iba a ser el protagonista. Sin embargo, este viaje funcionó como un hilo conductor que desvelaba a su paso las grandes contradicciones a las que se enfrentó la dirección del PCE en el terreno de la estrategia política. La dictadura aún gozaba de un buen estado de salud y la caída inminente de la misma no era un escenario probable pese al ciclo huelguístico que se iniciaría al poco tiempo de la vuelta de la bambina (como la conocían en el PCE) a Italia.

El 'qué' y el 'cómo'

Desde mediados de los 50', Rossanda se citaba en Roma con Jean-Paul Sartre cuando este llegaba a la capital italiana en verano: “Lo que nos urgía era enganchar nuestra inquietud a una pregunta, cómo movilizar a la sociedad y hacia qué. En definitiva, lo contrario que un enfoque sobre el individuo” .[3] El qué del socialismo le interesaba más que el cómo lograrlo, sobre todo tras 1956 y la intervención soviética en Hungría.

Siempre perspicaz, Rossanda supo que la revolución tenía que ser algo más que una forma de asalto al Palacio de Invierno que surgiera tras una gran crisis o un golpe de Estado. Esto la enfrentó con los viejos compañeros de partido pero también con los que ella denominaba innovadores. A estos también les obsesionaba el cómo, solo que lejos de pensar en asaltos al Palacio de Invierno planteaban que lo esencial era obtener una mayoría [4] . Un análisis que puede rimar con los últimos tiempos de una izquierda que se concibe como transformadora.

También me habló de su crítica a la interpretación italiana que se hacía de Gramsci, pensador de moda hoy en día (con todo lo que ello implica). Me explicó que su crítica iba dirigida a la lectura que se hacía de Gramsci en clave, casi exclusivamente, de superestructura, ya que entendía que era un modo de aligerar la crítica marxista (materialista, valga la redundancia) al Estado burgués italiano. Esto, decía, le recordaba la lectura que hacían del intelectual italiano autores como Ernesto Laclau y Chantal Mouffe. Algo que también nos suena actualmente.

El juicio pesimista sobre la situación española que dio a su vuelta, me dijo, lo confirmaría incluso ahora: le parecía que la transición española al posfranquismo no se caracterizó en ningún momento por la izquierda o su influencia, que el PCE se limitó a contentarse con su existencia, cuestionada por algunos nostálgicos de la derecha. Aparte de los hábitos de la moral -decía-, que lo han arruinado, consideraba que el PSOE de Felipe González estaba contento de tener posiciones de poder en el gobierno pero sin orientar realmente la línea política a la izquierda. Para finalizar su valoración me recordó, al hilo de sus reflexiones sobre el PSOE, que Il Manifesto (periódico), por aquel entonces, tituló con entusiasmo "¡Viva la España roja, republicana y socialista!", refiriéndose a una de las canciones de la guerra civil. Pero España, señalaba, ya nunca fue republicana y mucho menos socialista. [5]

El periplo clandestino por la España franquista supuso, para la intelectual italiana, "la caducidad de las certezas" [6]. Se tambalearon sus esquemas teóricos adquiridos en la etapa de la Resistencia italiana al contrastarlos con su análisis de la experiencia concreta del régimen franquista. Sin embargo, sus brillantes reflexiones y su legado intelectual nos aportan herramientas muy valiosas para construir desde un presente tan falto de certezas.

NOTAS:
1. Entrevista a Rossana Rossanda, octubre de 2015.

2. Véase: Manuel Guerrero Boldó, "Rossana Rossanda, la Política de Reconciliación Nacional y la oposición antifranquista", Nuestra Historia, 6 (2018), FIM, pp.35-54.
Revista Nuestra Historia

3. Entrevista a Rossana Rossanda, octubre de 2015.

4. Rossana Rossanda, La muchacha del siglo pasado, Madrid, Foca, 2008, p. 232.

5. Entrevista a Rossana Rossanda, diciembre de 2015.

6. Rossana Rossanda, Un viaggio inutile o della politica come educazione sentimentale, Milano, Bompiani, 1981, p. 6.

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