El mundo tras la crisis del coronavirus y la respuesta de China Aportaciones sobre la necesidad de un nuevo orden internacional

José Luis Centella Gómez. Presidente del PCE 16/10/2020

La crisis provocada por la extensión de la pandemia ha cuestionado los principios ideológicos y geopolíticos que han sostenido el viejo orden internacional desde el final de la llamada Guerra Fría, de manera que la respuesta al coronavirus se ha convertido en una forma de medir la vitalidad y fortaleza de los diferentes sistemas políticos y económicos, así como las prioridades que ha marcado cada gobierno.

De esta manera, hay que resaltar que la República Popular de China sufrió antes que ningún otro Estado, en su propio pueblo, las consecuencias de la mayor crisis que ha padecido la humanidad desde el final de la última guerra mundial, y señalar cómo su gobierno luchó decididamente contra el coronavirus, dedicando toda la capacidad de su economía a combatir los efectos de la pandemia, y sobre todo poniendo la dedicación de sus máximos dirigentes y del conjunto del Partido Comunista de China al servicio del pueblo, con disciplina, entrega y fortaleza de ánimo. Fruto de este esfuerzo, China ha sido capaz de superar la crisis y hoy está siendo un importante ejemplo de ayuda y solidaridad con el resto del mundo. De esta manera se nos ha demostrado que cuando todos los recursos se ponen al servicio del interés general los resultados son mejores

Por otra parte, es significativo comprobar como en una situación de emergencia mundial ningún Estado ha mirado hacia Washington como referente de las medidas a tomar para afrontar la emergencia y, lo que es más novedoso, tampoco ha recurrido a Estados Unidos para pedir ayuda económica o sanitaria, como podía haber ocurrido en otros tiempos. La realidad es que más de ochenta países se han dirigido en este sentido a China para solicitar ayuda de todo tipo, sin olvidar que Italia y otros estados han pedido ayuda a Rusia y Cuba.

Al mismo tiempo, la Unión Europea ha continuado su camino hacia la pérdida total de peso en el concierto internacional. Su incapacidad para actuar de forma unitaria y, mucho menos, solidaria, su absoluta falta de iniciativa y de capacidad productiva, que le hacen muy dependiente, han situado a la Unión Europea ante la mayor crisis de su historia, donde se ponen en evidencia todas sus debilidades y contradicciones internas, fruto de un proceso de integración de carácter neoliberal y supeditado a la OTAN.

Una cuestión a la que se ha prestado poca atención y que puede ser muy significativa es el comportamiento de los organismos internacionales, de manera especial la ONU, que han estado prácticamente desaparecidos en esta situación de emergencia general, evidenciando la escasa capacidad de actuación para hacer frente a una situación de emergencia mundial.

De esta manera, la devaluación de Washington, el fracaso de la Unión Europea y las disputas dentro de países capitalistas, de forma especial en Estados Unidos, están mostrando la imposibilidad de una acción mancomunada en el seno del capitalismo que anteponga el interés general al beneficio económico.

La política de reforma y apertura

Ante este evidente cuestionamiento por parte de millones de seres humanos de los valores individualistas, privatizadores e insolidarios que representa el capitalismo, los poderes económicos y políticos que lo constituyen no están dispuestos a permitir que se constate que China ha respondido de forma mejor ante el coronavirus y que el sistema político y económico chino está siendo más eficaz que el de Estados Unidos y el de la Unión Europea para defender la seguridad sanitaria y económica de sus ciudadanos.

Esta respuesta positiva de China a la situación de emergencia sanitaria y económica no es fruto de la casualidad ni de la improvisación sino la consecuencia del éxito de la Política de Reforma y Apertura desarrollada por China desde hace más de cuarenta años, que ha logrado sacar de la pobreza a cientos de millones de personas. Al mismo tiempo, el desarrollo tecnológico y científico de China es espectacular.

La historia nos está demostrando que la reforma y apertura no solo está cambiando a fondo China sino que también está ejerciendo una influencia profunda sobre el mundo. A lo largo de los últimos cuarenta años se están liberando y desarrollando las fuerzas productivas sociales de China, de manera que, como el propio presidente Xi Jinping afirma, la política de reforma y apertura se acomoda a la demanda de la historia.

Por todas estas cuestiones, desde Estados Unidos se trata de llevar a cabo una campaña de desprestigio del gobierno de la República Popular de China con rumores e informaciones falsas, buscando, entre otras cuestiones, recuperar un clima de guerra fría que les permita aumentar la tensión militar y ejercer una mayor presión hacia los estados actualmente dependientes de los organismos económicos internacionales.

Desde esta coyuntura, una cuestión que tenemos que plantear es como en esta situación de emergencia mundial, que ha puesto de manifiesto la existencia de una gran interdependencia entre países y territorios, puede abrirse paso la necesidad de construir un nuevo orden internacional que permita una mayor y mejor cooperación entre los pueblos para afrontar un desarrollo comunitario para toda la humanidad, compartiendo recursos y avances técnicos para multiplicar la ganancia conjunta, elaborando reglas claras que ayuden y protejan a los pueblos más débiles y vulnerables.

El desarrollo de las fuerzas productivas, los avances tecnológicos y los descubrimientos médicos permiten en estos momentos hacer frente a las situaciones de emergencia como la actual. Solamente hace falta acabar con un mercado neoliberal que no tiene ni control ni moral para constituir una Comunidad de Destino de la Humanidad desarrollando reglas y controles para fomentar la relación entre las políticas económicas que se planteen para salir de la crisis y el interés general, siempre bajo la dirección del Estado como referencia de la defensa del Bien Común.

Esta es para mí una cuestión clave porque en esta situación de emergencia, que está viviendo todo el planeta y que puede provocar un aumento de la pobreza en muchos Estados que hoy ven paralizada su economía, se hace necesario avanzar hacia una nueva Gobernanza Mundial basada en la multilateralidad y la horizontalidad en las relaciones entre estados, una Gobernanza Mundial que desarrolle un comercio justo, de beneficio mutuo, en el que todos ganen enterrando la teoría de la suma cero y que realice grandes cambios en el ordenamiento internacional.

Un futuro compartido

En este planteamiento de la Gobernanza Mundial toma todo su sentido la propuesta que nos hace al resto del planeta el Presidente de la República Popular de China, Xi Jinping, de construir una comunidad con un futuro compartido para la humanidad que sume voluntades y esfuerzos para conseguir vencer la pandemia y luego desarrollar un nuevo orden mundial desde una cooperación entre los diferentes estados que puedan alcanzar objetivos comunes para que todos los habitantes del planeta consigan tener derecho a una vida digna, al tiempo que hay que sumar esfuerzos para combatir juntos en el futuro las situaciones de emergencia como la que vive en estos momentos la humanidad.

En esta necesidad de una nueva gobernanza mundial adquiere todo su sentido la propuesta de construir una comunidad que asegure un futuro compartido para la humanidad, sumando voluntades y esfuerzos para conseguir que todos los habitantes del planeta puedan tener derecho a una vida digna, empezando por conseguir la más rápida salida de la actual situación de emergencia mediante la cooperación mutua y las posibilidades de compartir recursos, desarrollando un concepto de seguridad compartida integral y sostenible en beneficio de toda la humanidad, llegando incluso a plantear la necesidad de refundar la ONU.

De esta manera es importante poner en valor en la actual coyuntura internacional la importancia de mantener el desarrollo de los Cinco Principios de la Coexistencia Pacífica, en una ofensiva para situar la defensa de la paz como objetivo de los países emergentes, porque abren el camino a una forma de cooperación internacional basada en el beneficio mutuo.

Cobra todo su sentido la necesidad de forjar una comunidad internacional de intereses comunes que beneficie a todos los estados, acortando las diferencias entre países ricos y pobres, para lo que se plantea como imprescindible que se permita a los pueblos, que históricamente han sido expoliados por el llamado Primer Mundo, ser dueños de las riquezas y recursos naturales que produce su tierra, persistiendo en la defensa de situar al ser humano como la centralidad de los objetivos económicos, culturales, políticos, sociales y ecológicos.

La cooperación económica internacional debe experimentar grandes cambios para establecer reglas que permitan un mejor aprovechamiento de la economía para mejorar la calidad de vida de quienes se vean afectados por las consecuencias de la crisis, siendo fundamental implantar nuevas fórmulas en el comercio internacional desde principios justos en el que todos ganemos y sean un instrumento para el progreso de los pueblos desde unas bases sostenibles de respeto a la biodiversidad y la soberanía alimentaria con la defensa de la recuperación ecológica del planeta.

Es necesario un Gran Proyecto de Reconstrucción del Planeta que cuente con suficiente apoyo social, político y económico, con reglas de funcionamiento claras que eviten las situaciones de injusticia, neocolonialismo y degradación medioambiental provocadas por la globalización neocapitalista. Este proyecto puede ser la Iniciativa de la Franja y la Ruta presentada por el Presidente Xi Jinping en 2013 como un medio importante para construir una comunidad con un futuro compartido para la humanidad. En los últimos siete años, China ha firmado documentos de cooperación en materia de la Franja y la Ruta con centenares de estados e instituciones. La iniciativa ha tomados todo su sentido en estos momentos de emergencia, porque ha contribuido al desarrollo compartido de los países asociados y ha aportado beneficios reales a personas de diferentes lugares a la hora de combatir las consecuencia sanitarias y económicas de la pandemia provocada por el COVID19.

Seguridad común

En segundo lugar, la configuración de ese proyecto común para toda la humanidad debe plantearse construir un mundo de seguridad universal libre de temores. Ningún país debe mantener su propia seguridad a costa de la seguridad de los demás. En este sentido debemos apoyar una mayor solidaridad en las relaciones internacionales y rechazar el hegemonismo y la política de poder. El futuro de la humanidad debe ser decidido conjuntamente por todos los pueblos del planeta.

Es conocido que China propone una seguridad común, amplia, cooperativa y sostenible, y está dispuesta a construir junto con la comunidad internacional una nueva arquitectura de seguridad que sea equitativa, justa y beneficiosa para todos, y que facilite la solución pacífica de los conflictos mediante el diálogo, la mediación, la negociación y otros medios pacíficos. Esto favorece una paz duradera, la estabilidad y la seguridad a nivel regional e internacional.

En tercer lugar, debemos esforzarnos por construir un mundo de prosperidad común libre de pobreza porque el desarrollo desequilibrado e inadecuado sigue siendo un problema importante en el mundo de hoy. Existe una enorme brecha entre el Norte y el Sur. En este apartado son conocidos los datos que indican como China ha proporcionado asistencia para el desarrollo por valor de millones de yuanes a más de 160 países y organizaciones internacionales.

En cuarto lugar, debemos esforzarnos por construir un mundo abierto e inclusivo, libre de aislamiento. Ninguna raza, sistema o cultura es superior a las demás. La diversidad de civilizaciones no debería ser una fuente de conflicto mundial. Debería ser una fuerza motriz para el avance de las civilizaciones humanas.

En quinto lugar, debemos esforzarnos por construir un mundo verde, limpio y hermoso. El hombre coexiste con la naturaleza, cualquier daño a la naturaleza acabará por perjudicar a la humanidad. Debemos mantener la armonía entre el hombre y la naturaleza y perseguir el desarrollo sostenible.

Es muy importante señalar que el Presidente de China afirma rotundamente que su país cumplirá fielmente sus obligaciones en virtud de la Convención Marco de las Naciones Unidas (CMNUCC) y el Acuerdo de París.

Al mismo tiempo es conocido que, en relación con la lucha contra los efectos de la pandemia, China ha donado millones de dólares estadounidenses a la OMS y ha proporcionado suministros médicos en concepto de asistencia de emergencia a más de 150 países y organizaciones internacionales.

Desde esta perspectiva, es necesario intensificar todas las iniciativas, foros y encuentros para defender un proyecto de interés general para toda la humanidad, que nos permita salir de esta terrible experiencia que estamos sufriendo más solidarios y más convencidos que nunca en la historia de que por encima de las fronteras, del color de la piel, del lugar de nacimiento, de las culturas o religiones, la humanidad necesita construir una gran comunidad en la que puedan incluirse todos los pueblos del mundo, cuestión que como decía necesita repensar el sistema de las Naciones Unidas.

Un nuevo orden económico internacional

La cuestión es ser capaces de que este proceso de construcción de un nuevo orden internacional se desarrolle de la manera más pacifica posible, arrinconando a quienes se nieguen a ceder sus privilegios de potencia dominante y hegemónica, acabando con un esquema de bloques diferenciados en áreas de influencia y enfrentados militarmente.

El objetivo que planteo es conseguir incluir en la agenda política internacional la construcción de un nuevo orden económico internacional al servicio de mejorar los sistemas sociales, educativos, culturales y sanitarios que se plantee en lo inmediato al menos cinco objetivos:

• Proponer el desarrollo económico y social para cumplir los objetivos de desarrollo sostenible 2030.
• Defender todos los derechos humanos para todos los seres humanos.
• Mejorar la condición de la mujer, enterrando la sociedad patriarcal.
• Promover programas educativos basados en valores éticos y morales.
• Promoción de programas que garanticen la seguridad médico-sanitaria.

Estamos por tanto en un momento de la historia en el que se debe poner en valor el debate ideológico sobre la importancia que tiene el desarrollo del modelo de economía de mercado socialista que básicamente significa aprovechar el dinamismo que puede generar el mercado en determinados sectores de la economía, siempre que sea en beneficio de la mayoría de la población, cuestión que se garantiza asegurando la dirección, la planificación y el control del mercado por el Estado, dirigido por el Partido Comunista. Es la diferencia con la economía de mercado capitalista que pone el Estado al servicio del mercado.

Esto significa que sectores estratégicos y básicos de la economía deben estar en manos públicas mientras en sectores relacionados con el consumo y los servicios se abre la posibilidad de la iniciativa privada.

En el ámbito económico considero que la motivación principal de la planificación debe ser la abolición tanto de la anarquía del mercado como de la primacía del interés particular sobre el general, esto implica rebajar la plena competencia entre grandes compañías privadas y resituar esta competencia dentro de un plan general.

Reflexiones sobre el centenario de la fundación del PC de China

Cuando se cumplen cien años de vida del PC de China es un buen momento para analizar lo que ha significado en la vida de este Estado, empezando por reconocer que una de las características que siempre ha mantenido el PC de China ha sido anteponer el beneficio del pueblo sobre cualquier otra consideración, de esta manera en sus primeros años de vida luchó por mantener la independencia frente a las agresiones militares exteriores y más tarde resistiendo la presión de los poderes burgueses que pretendían aniquilarlo para mantener su dominio sobre la economía y la vida del pueblo chino, para finalmente alcanzar el poder para iniciar la construcción de la Nueva China.

Para evaluar los logros que se han conseguido en la República Popular de China en la lucha contra la pobreza hay que situarse en 1949 cuando Mao Zedong proclamó la Nueva China y se planteó desde el primer momento conseguir importantes mejoras en la calidad de vida del pueblo. Por citar algunos ejemplos, la esperanza de vida se duplicó entre 1949 y 1975, pasando de 32 a 65 años, mejorando de forma significativa la asistencia sanitaria de manera que se disminuye la tasa de mortalidad infantil de forma importante, de esta manera desde el inicio de la Nueva China la lucha contra la pobreza ha tenido una especial atención por los gobiernos y la dirección del Partido Comunista de China, al mismo tiempo es necesario reconocer que cuando se proclamó la República Popular de China la población tenía una esperanza de vida de treinta y cinco años, más del ochenta por ciento de sus habitantes eran analfabetos y el país era mucho más pobre que sus vecinos. En aquel momento Mao Zedong proclamó que el pueblo chino se había puesto en pie para construir su futuro. Nada de lo que se ha conquistado en estos más de 70 años hubiera sido posible sin la dirección del Partido Comunista de China.

Con esta perspectiva, entiendo que una de las principales causas del éxito de la lucha contra la pobreza en China es la construcción del socialismo con peculiaridades chinas que hoy en día une a todo el pueblo chino en el objetivo de superar las dificultades y enfrentar la brecha entre ricos y pobres y entre regiones ricas y pobres. Se están implantando medidas que desarrollan la parte occidental de China (Tíbet y Mongolia), invirtiendo en las zonas más desfavorecidas, vendiendo electrodomésticos muy baratos para mejorar la calidad de vida en el campo, con importantes exenciones de impuestos a campesinos, de manera que las regiones ricas ayudan a las más pobres.

Por otra parte considero importante resaltar las aportaciones al pensamiento que en este momento está realizando el PC de China, dirigido por Xi Jinping, dando continuidad y perfeccionando el importante pensamiento de la “Triple Representatividad”, en el sentido de que es necesario estudiar los cambios en la vida social del país y las características del trabajo entre las masas, poniendo la vista básicamente en la elaboración y aplicación de la orientación política del partido que representa los intereses fundamentales de las grandes mayorías del pueblo y que refleja acertadamente y atiende los intereses de los diversos sectores populares, para que todo el pueblo avance simultáneamente hacia la prosperidad. En la práctica se comprende aún más la importancia y la necesidad imperiosa de fortalecer la construcción social.

Proceso en el que tiene gran importancia consolidar un sistema constitucional, completo, estable y efectivo para que sea garante de conseguir los avances de todo tipo que el pueblo demanda y necesita, lo que garantiza la confianza en el partido.

De esta manera, el Presidente Xi Jinping es consciente de la necesidad de gobernar desde la capacidad y la eficacia de los órganos centrales del Estado y del partido, para ello es fundamental entender el valor del respeto a la ley como garantía de una institucionalización y normalización del Estado y del partido que se sustente en una democracia popular participativa del pueblo chino.

Se trata, por tanto, de entender que perfeccionar y desarrollar el sistema socialista con peculiaridades chinas requiere impulsar la modernización del sistema, así como la capacidad de gobernar el país. Este reconocimiento de las peculiaridades de la sociedad donde se trata de construir el socialismo es la base del materialismo histórico que nos permite comprender que cualquier proceso revolucionario está determinado por su evolución a lo largo del tiempo en función de la dinámica de la lucha de clases y el reconocimiento de la tradición cultural, el desarrollo socioeconómico de la sociedad en la que se vive.

Por todo ello cobra especial importancia la lucha ideológica, la batalla de las ideas, para sustentar una formación ideológica que integre las raíces sociales y culturales en valores socialistas de solidaridad y comunidad, ya que un crecimiento y mejora de la calidad de vida sin un sustento de estos valores éticos y sociales nos lleva al individualismo, la insolidaridad, la corrupción y el egoísmo, todos ellos valores que sustentan otros sistemas sociales y económicos basados en la desigualdad y la injusticia. El pueblo tiene que tener muy claro que no todo vale para mejorar en la vida y que, sobre todo, nadie tiene derecho a ampliar su riqueza a costa de la explotación de otros.


Continuidad y perfeccionamiento

Cuestión muy importante es mostrar la relación entre las mejores enseñanzas de Mao Zedong y su continuidad, desarrollo y perfeccionamiento en el momento actual por Xi Jinping. En este sentido, hay que referenciar tres ideas, sobre las que Mao Zedong sustenta el desarrollo del proceso revolucionario chino y que Xi Jinping está adaptando a la realidad de la China actual: la búsqueda de la verdad en los hechos, como elemento que determina lo acertado de un análisis, el reconocimiento del papel de las masas como legitimador del poder y la independencia en la aplicación de la teoría revolucionaria en función de las peculiaridades de cada territorio y pueblo.

Me atrevo a considerar que la mayor contribución al mundo del PC de China es la propuesta presentada por el Secretario General del Comité Central del Partido Comunista de China, Xi Jinping, para construir el futuro del planeta desde “una comunidad de futuro compartido para la humanidad”. Porque trasciende todo tipo de diferencias en la sociedad humana y apunta hacia los posibles mayores beneficios para todos los pueblos configurando una base importante para el concepto de implementar el desarrollo pacífico y construir un mundo armonioso que representa un cambio en el modo de entender las relaciones internacionales

De esta manera es muy importante resaltar que las propuestas que trata de llevar China a la comunidad internacional están basadas en plantear una cooperación mutua en la que todas las naciones participan en proyectos comunes, en beneficio mutuo, evitando que unos pocos estados se aprovechen en beneficio propio de las riquezas de todo el planeta.

En este sentido, con motivo de la situación de emergencia mundial provocada por la extensión de la pandemia, se ha puesto en evidencia, tan claramente, lo acertado de la propuesta política, para que todos los estados del planeta contribuyan a crear una Comunidad de Destino Común para la Humanidad, que sume voluntades y esfuerzos para conseguir cooperación y que se puedan alcanzar objetivos comunes para que todos los habitantes del planeta puedan tener derecho a una vida digna. Se trata de poner fin a las políticas de Guerra Fría, de enterrar definitivamente las Guerras Comerciales, de acabar con un modelo de Globalización de carácter imperialista para dar paso a un internacionalismo económico, social e institucional de carácter solidario.

Desde estas perspectivas, tenemos que ser conscientes de que este proceso tiene que conjugar la propuesta política y el debate académico con la capacidad para influir en la coyuntura internacional mediante una gran movilización popular de masas, porque sin la actuación organizada de los pueblos será imposible que se pueda alcanzar el consenso internacional necesario para afrontar un cambio real hacia un nuevo orden internacional que alumbre una nueva etapa en la historia de la humanidad.

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