El Partido Socialista solicita su adhesión condicionada a la Internacional Comunista

Eduardo Abad García. Sección de historia de la FIM 27/10/2020

Documento nº3

Desde fechas muy tempranas, sectores importantes del socialismo español manifestaron una profunda admiración por los logros de la Revolución de Octubre. Sin embargo, esto no fue visto de igual manera por otros sectores, especialmente, aquellos ligados a su cúpula dirigente, que mostraron amplios recelos hacía el modelo de socialismo soviético. Pese a esto, el interés por las transformaciones producidas en Rusia no dejó de aumentar con el paso de los años, dando lugar a un importante proceso de recepción cultural. Moscú pasaría así a convertirse en el centro de una potente red de solidaridad proletaria que unía a sectores de las clases populares de todo el planeta bajo un mismo imaginario colectivo. En este sentido, los últimos párrafos del documento son muy ilustrativos. La revolución soviética era vista como un movimiento pionero de una revolución mundial que emanciparía a los sectores oprimidos de todo el planeta. Esta situación aumentó exponencialmente con la creación de la Internacional Comunista el 4 de marzo de 1919. En este contexto, se produjo una importante combate ideológico entre dos líneas del PSOE, una regeneracionista que creía necesario reconstruir la internacional socialdemócrata y otra rupturista, que era partidaria de integrarse en la Internacional Comunista. Para zanjar esta cuestión se convocó un primer congreso extraordinario del partido en 1919, pero los acuerdos adoptados fueron insuficientes y se mostraron incapaces de acallar la polémica. El sector partidario de los bolcheviques se vio reforzado por el creciente malestar de las bases socialistas hacia la II Internacional, fruto de sus políticas reformistas en toda Europa y sus ataques a la Rusia Soviética.

En junio de 1920 tuvo lugar el segundo congreso extraordinario del PSOE en Madrid con la intención de zanjar esta cuestión y acabar con la crisis interna. Sin embargo, este cónclave volvió a ser el escenario de intensos debates sobre la posición internacional que debía tener este partido marxista. Con todo, el contexto general había cambiado y los partidarios de la Tercera Internacional eran ahora mayoría en la organización. El debate ya no estaba en si adherirse a la Internacional comunista o no, sino en como debía hacerse este proceso. Una muestra de esa unanimidad se puede observar en el hecho de que tan sólo seis delegados fueron partidarios de continuar en la Internacional socialdemócrata, entre ellos Indalecio Prieto. Por tanto, la elección estuvo en torno a dos propuestas. La mayoría de la comisión congresual apostaba por una adhesión incondicional, mientras que la minoría era partidaria de incorporarse sólo bajo una serie de condiciones de difícil cumplimiento. Finalmente, la propuesta de adhesión condicionada salió elegida por 8.269 votos frente a 5.016 y 1.615 abstenciones. Además, la resolución adoptada contenía tres importantes condiciones: el PSOE mantendría su autonomía política respecto a la Internacional; el partido podría proponer revisar su línea a la Internacional en los congresos de la misma; y el partido apostaría por la unidad de todos los socialistas bajo una misma organización. El resultado del congreso no podría ser más ambiguo. Aunque técnicamente pudiera parecer que habían ganado los partidarios de incorporarse a la Komintern, en la práctica esto no fue así. La decisión adoptada finalmente obedecía al pragmatismo de la dirección reformista del partido. Si los bolcheviques gozaban de gran popularidad entre los militantes del PSOE, la única opción era plantear una incorporación que no pudiera ser aceptada por la Internacional Comunista. Incluso, que si esta fuera aceptada los beneficios fueran mayores que los riesgos. Es decir, reivindicar la autonomía total del partido e incluso la posibilidad de cambiar la Komintern desde dentro hacía posiciones más moderadas. En ese sentido, el presente documento supone una constatación de ese momento histórico en el cual, tras la resolución final de incorporación condicionada, se adopta también el acuerdo de que dos delegados viajen al próximo congreso. Daniel Anguiano y Fernando de los Ríos fueron las personas encargadas de dicha delegación. Sin embargo, su viaje coincidió con la adopción por parte de la internacional de los 21 requisitos necesarios para la incorporación, puntos que chocaban frontalmente con los tres requisitos del PSOE y que echaría por tierra cualquier posibilidad.


Madrid, 9 de julio de 1920

A la comisión ejecutiva de la Internacional Comunista
Moscu (sic)

Queridos correligionarios: Con satisfacción cumplimos las resoluciones adoptadas por el Congreso extraordinario de nuestro Partido, celebrado en Madrid los días 19-25 de junio de 1920, consistente en solicitar el ingreso de nuestro Partido en vuestra Internacional y de conformidad con lo consignado en la resolución aprobada, de la que os acompañamos certificado.

Considerad esta carta como petición de ingreso y si ella llegase a tiempo os rogamos deis cuenta de nuestra demanda al Congreso Internacional Comunista que, segun (sic) las noticias publicadas en nuestro país, se celebrará en Moscu (sic) el día 15 y siguientes del mes actual.

Con objeto de que pudieran concurrir a ese Congreso nombró el nuestro dos delegados, pero si en efecto se celebra el Congreso en la fecha indicada se carece en absoluto de tiempo material para cumplir el acuerdo.

No obstante subsiste la resolución de que los delegados elegidos se personen en Moscu (sic) y se pongan en relación con vosotros para en conversaciones directas gestionar el ingreso y si, por los términos en que fue tomada la resolución por el Congreso de nuestro Partido, se ofrecieses dudas, esclarecerlas y si vuestro acuerdo no autorizase el ingreso, recoger vuestras observaciones para leal y fielmente transmitirlas a nuestro Partido, que casi unánimemente manifestó su deseo y voluntad de incorporarse a la Tercera Internacional.

Con reflexiva y cordial satisfacción saludamos en vosotros al proletariado ruso victorioso y creador de la nueva vida, que contiene nuestros ideales comunes. En ellos saludamos también a los precursores de la obra humana que tienen que realizar todos los explotados del mundo.

Como hermanos de una misma causa quedamos vuestros y del socialismo.

Por la Comisión ejecutiva.
Daniel Anguiano, secretario


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