Director de Lo posible y lo necesarioAdolfo Dufour: “El objetivo principal era rememorar y actualizar la lucha de la clase obrera” El VI Congreso de CCOO en el que Marcelino pierde la Secretaría de CCOO sigue desatando polémicas. “No hay aspiración de neutralidad en la película; sí de honestidad e imparcialidad”

Mundo Obrero Redacción 28/10/2020

El 29 de octubre, a las 23.55, la 2 de TVE emitirá el documental sobre Marcelino Camacho cuando se cumplen 10 años de su muerte. En 2018 y 2019 la película recorrió cines y salas de casi un centenar de ciudades. Ha sido un éxito para un documental político como también ha sido muy satisfactorio su paso por los festivales de la SEMINCI, MUCES y BARDEM como película invitada. También se realizó un DVD, edición coleccionista, que la distribuidora de cine 39escalones en colaboración con RTVE ha distribuido por espacios comerciales y especializados, y acaba de terminar un período en Amazon Prime Video, a nivel mundial y en tres idiomas. Y vuelve a TVE en el marco conmemorativo del décimo aniversario el próximo 29 de octubre, donde se esperan diferentes actos públicos de reconocimiento por parte de autoridades y organizaciones en las que militó el propio Marcelino Camacho.

M.O: ¿Qué reflexión nos puedes ofrecer sobre cómo ha funcionado la película Lo posible y lo necesario? ¿se cubrieron tus objetivos como director de la cinta?
El objetivo principal de la película era que se rememorase y actualizase la lucha de la clase obrera en España a lo largo de los últimos cien años por sustentar la libertad, lograr la democracia en terrible combate contra la Dictadura franquista y conquistar y defender los derechos de los trabajadores para preservarlos después, ya en régimen democrático, de las agresiones del capitalismo salvaje; revivir la trayectoria de los muchos Marcelinos y Josefinas que ha habido y hay en este país, a través de los cuales, de su abnegado esfuerzo y convicción se hizo posible establecer las libertades democráticas; les costó la represión más cruel, el despido del trabajo, la cárcel y en bastantes casos la propia vida, muertos por balas, botes de humo, pelotas de goma, porrazos, de los cuerpos represivos franquistas y de los grupos de ultraderecha. La democracia llegó por todas esas personas que se arriesgaron, muchas desconocidas, estudiantes y trabajadores, mujeres y hombres comprometidos con la libertad a quienes se debe homenaje; muchos pertenecientes a sindicatos perseguidos como CCOO, Marcelino Camacho fue uno de sus más relevantes promotores, y UGT y la primigenia USO, o militantes en la clandestinidad de distintos partidos y organizaciones comunistas (el PCE, al que pertenecía Marcelino, hegemónico y mayoritario) y socialistas; no la trajeron los cenáculos del poder que poco hicieron y todo lo usurpan. La película intenta narrar todo ello a través de la biografía y vicisitudes de Marcelino Camacho y de su familia, Josefina, Vicenta, y los compañeros que compartieron la trayectoria. No solo importantes por sí mismos sino porque son representativos de toda una generación y de la lucha antifranquista y los sufrimientos que conllevó. En ese sentido, pienso, con humildad, que la película ha funcionado en la medida de sus posibilidades al proyectarse en numerosas salas comerciales de cine con mucho público; Festivales Internacionales, donde ha recibido reconocimiento y críticas muy positivas; salas alternativas y de asociaciones de vecinos y de diversas organizaciones políticas y sindicales. También en la televisión pública, aunque desgraciadamente programada (no se sabe el por qué) a horas intempestivas.

M.O: Ha cambiado bastante la realidad del 2018 a la de hoy, ¿qué nos puede decir la película en estos tiempos de pandemia?
La pandemia lo que ha hecho es agudizar el empleo precario, el pago de la crisis por los desfavorecidos, la condena a la miseria de muchas personas mientras los poderosos se enriquecen. Son agresiones de las que Marcelino Camacho advirtió había que defenderse. Hoy se hace necesario recuperar las conquistas arrebatadas a los trabajadores e ir más allá. Un reclamo a otro mundo posible, más libre y solidario, donde todas las personas tengan, como decía Marcelino Camacho, desde que nacen hasta que mueren, una existencia digna, un porvenir asegurado con derecho a la educación, sanidad, trabajo, vivienda, paz, igualdad, cultura y libertad. Y lo han de hacer personas comprometidas como lo fue Marcelino, que aborden los problemas de cara, desde la sensibilidad hacia sus semejantes, que representen los intereses de los trabajadores y de los humildes, en la calle y en todos los ámbitos sin dejarse deslumbrar por posibles prebendas. Sindicalistas y parlamentarios como lo fue Marcelino que no se vanaglorian de un discurso brillante, ni usan impunemente citas fuera de contexto. Con inteligencia, sentimiento y corazón, que no arguyan razones de Estado en nombre de las cuales se cometen las mayores tropelías, olvidando el contrato social al que el concepto de Estado obliga: el bienestar de las gentes y no la consolidación de la desigualdad consagrada por tan arcaico término.

M.O: Supongo que en estos dos años que ha caminado la cinta le habrán llegado algunas ideas, sugerencias, quejas... ¿qué recuerdas en este sentido? ¿algo en especial?
Toda película implica un punto de vista, una creación por mucho que en el documental se narren hechos auténticos. Los autores de documentales intentan expresar, al margen de presiones. con independencia de mirada, la visión (subjetiva, de la objetividad nadie es dueño) de lo acontecido. En la elección del punto de vista está el acierto y el error. Y, por supuesto, en función de ello, se abre a cualquier tipo de crítica. En “Lo posible y lo necesario” el foco está situado en la visión subjetiva de Marcelino Camacho, manifestada en notas, cartas y reflexiones (aportadas por miembros de su familia: Marcel, Yenia y Aurora) donde Marcelino manifestaba su sentir ante los hechos vividos. Esa fue la base sobre la que se construyó la película, los manuscritos de Marcelino, muchos inéditos, su verdad. No hay aspiración de neutralidad en la película; sí de honestidad e imparcialidad. Aceptando las críticas, sí que me incomodaron las referentes a la secuencia del discutido y discutible VI Congreso en el que Marcelino Camacho deja de ser “Presidente de CCOO” tras quedar su posición en minoría como resultado de la votación de los allí delegados. La polémica, pese a tan pasada, aún existe. Y te alcanza. Me hubiese librado de ella si hubiese aceptado las presiones que hubo para que la película acabase en el IV Congreso con el relevo en la “Secretaria General”. Y santas pascuas, todos tan contentos. No lo hice. Por respeto a mi oficio, nunca he aceptado ni aceptaré presiones que tergiversen un documental en el que participe. La coherencia exigible al documental biográfico de Marcelino Camacho había de abordar todos los momentos importantes de su vida, los que habían hecho mella en su pensar y en su sentir, por controvertidos que fuesen. Y me han llovido los palos de las personas más representativas de los dos sectores que se enfrentaron hace ya de ello veinticuatro años. Parcialidad, que si no fue así, que si el otro habla mucho más, que si uno sale en exterior y otro en interior, que si el resultado de la secuencia es el reflejo de las presiones recibidas, que si la intervención de éste falsea la verdad…. En un documental, cada uno es dueño de sus palabras. Es absolutamente falso que cediésemos a ninguna presión. Y ahí están las consecuencias sufridas. Como ya he dicho con anterioridad, lo hicimos con toda la honestidad de la que fuimos capaces, exponiendo las intervenciones más significativas, en tiempo y ritmo adecuados, eludiendo en lo posible reabrir heridas. Es un documental, no un telediario donde se computen los minutos que habla cada uno. Precisión, concisión y síntesis. Las dos posturas quedan reflejadas y parejo el tiempo cinematográfico que las expresa. Marcelino tenía sus razones y los otros las suyas. Quedan expuestas, el espectador sacará sus propias conclusiones. Hay otras secuencias mucho más importantes en “Lo posible y lo necesario” que definen la película.

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